El afamado director, quien ha criticado a través de sus películas a los sectores financieros de Wall Street y a los medios de comunicación por estimular la violencia en la sociedad, advirtió que Argentina "nunca debe volver al pasado, ni a los gobiernos militares”.
Por Telesur
El director y documentalista estadounidense Oliver Stone afirmó en una entrevista publicada este sábado que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, es parte fundamental en la nueva Suramérica en la que priva la integración y el respeto a los derechos del pueblo.
En una entrevista publicada este sábado por el diario Tiempo Argentino, el director de Al Sur de las Frontera admitió haber quedado "muy impresionado con Néstor (Kirchner) y Cristina", y que tras su encuentro "me dí cuenta que hablaba con grandes líderes".
"Sé que hay divisiones en Argentina, pero Cristina tiene mi apoyo porque es parte fundacional de esta nueva Suramérica, de este espíritu nuevo que por suerte maneja los destinos de su región", afirmó el ganador de cuatro premios Oscar.
El afamado director, quien ha criticado a través de sus películas a los sectores financieros de Wall Street y a los medios de comunicación por estimular la violencia en la sociedad, advirtió que Argentina "nunca debe volver al pasado, ni a los gobiernos militares ni a los corruptos, ni al dominio de Estados Unidos (EE.UU.) de sus economías".
"No vuelvan a meter a EE.UU. a revisar sus cuentas bancarias. Deben mantenerse independientes", dijo el cineasta en apoyo a las políticas del Gobierno nacional que permitieron saldar la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y ahora espera que la justicia de EE.UU. falle a favor de la apelación contra los fondos buitre.
En la entrevista, Oliver Stone reafirmó sus críticas contra EE.UU. señalando que el problema es "demasiado poder y arrogancia", a la vez que definió a su país como "un imperio en expansión" y advirtió que "el peligro es que normalmente traen consigo la tiranía".
Por último, Stone, cuyo documental Al Sur de la Frontera (2009) cuestionó la imagen que los medios privados querían impartir de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, lamentó que Venezuela sea uno de los principales objetivos de los medios de comunicación y del Gobierno estadounidense.
Mostrando entradas con la etiqueta Argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Argentina. Mostrar todas las entradas
sábado, 19 de octubre de 2013
viernes, 17 de febrero de 2012
La gira solidaria de Sean Penn en América Latina
El actor estadounidense Sean Penn visitó el jueves al presidente Hugo Chávez, a quien agradeció el apoyo financiero que dio a su organización benéfica en Haití, y criticó que los republicanos utilicen el tema de Venezuela en la campaña electoral.

Sean “es un buen amigo, no sólo nuestro, de la causa de la humanidad, de la paz en el mundo”, dijo Chávez durante la graduación de unos 1.200 estudiantes de medicina comunitaria, a la que asistió el actor antes de un encuentro privado entre ambos.
El mandatario venezolano destacó que el actor “ha asumido esta tarea de ser un embajador itinerante del pueblo de Haití, con el que tenemos nosotros un compromiso muy grande de ayuda, de cooperación”.
El actor ganador del Óscar ha participado personalmente en proyectos humanitarios en Haití, por lo que agradeció la ayuda de Chávez.
“Es un gran honor estar aquí, estoy trabajando con una organización en Haití, que comenzó como una organización médica, y que empezó a trabajar gracias al apoyo del presidente Chávez y Venezuela”, dijo Penn, quien en enero fue nombrado embajador itinerante para Haití por el presidente haitiano Michel Martelly en reconocimiento por su labor humanitaria en el país caribeño desde el devastador terremoto de 2010.
El actor estadounidense condenó, durante la visita al palacio presidencial donde se reunió con Chávez, que se utilice al mandatario venezolano en la campaña electoral de los precandidatos republicanos, y señaló que eso no debería ocurrir.
Penn dijo a la prensa, a través de un intérprete, que es difícil predecir lo que pasará en las elecciones estadounidenses de este año, pero reconoció que era obvio para el pueblo de Estados Unidos que “las políticas de la extrema derecha son las políticas de los ricos, y que eso lleva a la exclusión de las clases medias y los pobres, y que ninguna sociedad tiene un futuro con esas bases”.
El actor abogó por un acercamiento entre el liderazgo estadounidense y Chávez para “compartir y aprender unos de otros”.
Asistido por un intérprete, Penn compartió una anécdota con los graduados: “Una vez, tuve el privilegio de presentarle a mis hijos al presidente Fidel Castro y cuando se tomó la foto parado en medio de ellos, le dije: ‘Mire presidente, en los Estados Unidos me van a atacar, (van a decir) que estoy educando a mis hijos como socialistas revolucionarios”.
Chávez exhortó a Penn a que hable con el expresidente Bill Clinton para trabajar conjuntamente en la ayuda para Haití, y se comprometió a colaborar con el actor para organizar un concierto a fin de reunir fondos para el pueblo haitiano.
Penn se ha reunido en varias ocasiones con Chávez y otros líderes de la región para crear consciencia sobre los problemas de Haití, uno de los países más pobres del mundo.
La organización humanitaria Jenkins-Penn en Haití, creada tras el sismo del 12 de enero del 2010, recibe ayuda financiera del gobierno venezolano y de la armada estadounidense. Penn ha destacado que eso es una muestra de que Estados Unidos y Venezuela pueden trabajar en conjunto, pese a sus frecuentes roces y limitados contactos diplomáticos. Estados Unidos y Venezuela no tienen embajadores en sus respectivas misiones diplomáticas.
Chávez ha elogiado a Penn por su posición crítica contra la política exterior de Estados Unidos y detalló que el apoyo a Haití de parte del gobierno venezolano es para la formación en medicina, producción de alimentos y desarrollo.
El artista estuvo en Caracas hace menos de quince días, cuando acompañó al presidente haitiano, Michel Martelly, a la reunión que éste mantuvo con Chávez en el palacio presidencial de Miraflores, antes de que se celebrara la cumbre de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA). “Yo creo que Sean Penn es del ALBA”, bromeó Chávez.
Después de compartir aquel encuentro con los médicos, Sean Penn se trasladó con Chávez a Miraflores para dar más detalles de lo que necesita Haití. El actor comenzó el lunes una gira por distintos países latinoamericanos para solicitar ayuda para Haití, devastado tras un terremoto que en enero de 2010 sacudió la isla y dejó 316 mil muertos y un número similar de heridos.
Con Evo Morales
El actor estuvo, primero, en la Argentina, donde se encontró con la presidenta Cristina Kirchner, y luego en Uruguay, donde visitó a Mujica. El miércoles, se reunió en Bolivia con Evo Morales. “Es muy importante visitar varios países de Latinoamérica porque Haití ha tenido una historia terrible, porque se tropezó con su propia destrucción”, le dijo a la prensa boliviana.
El actor estadounidense dijo a los medios de comunicación que la historia de Haití “es terrible porque se ha tropezado con su propia destrucción tras el terremoto de hace dos años y necesita a países amigos de América Latina con movimientos progresistas y liderazgos de la gente”.
Penn subrayó los éxitos sociales de los bolivianos, “algo que puede servir de ejemplo a los haitianos”. El intérprete ayudó con su trabajo a reconstruir Haití tras el sismo que causó unos 300 mil muertos.
El protagonista de “Mistic River” expresó su confianza en los “países amigos” para fortalecer su solidaridad con Haití, “el tipo de solidaridad, por ejemplo, que Bolivia realmente debe esperar de (otros) países, como por ejemplo, Chile”.
De esta manera tangencial, posiblemente Penn aludía a un antiguo conflicto: la demanda boliviana a Chile de una restitución de la salida al océano Pacífico, que perdió en la guerra que ambos países (más Perú) mantuvieron a finales del siglo XIX.
Por su parte, el presidente boliviano Evo Morales destacó la labor humanitaria del actor y dijo que le impresionó que en cierta ocasión se declarara “socialista”, por lo que le ratificó su respeto.

Sean “es un buen amigo, no sólo nuestro, de la causa de la humanidad, de la paz en el mundo”, dijo Chávez durante la graduación de unos 1.200 estudiantes de medicina comunitaria, a la que asistió el actor antes de un encuentro privado entre ambos.
El mandatario venezolano destacó que el actor “ha asumido esta tarea de ser un embajador itinerante del pueblo de Haití, con el que tenemos nosotros un compromiso muy grande de ayuda, de cooperación”.
El actor ganador del Óscar ha participado personalmente en proyectos humanitarios en Haití, por lo que agradeció la ayuda de Chávez.
“Es un gran honor estar aquí, estoy trabajando con una organización en Haití, que comenzó como una organización médica, y que empezó a trabajar gracias al apoyo del presidente Chávez y Venezuela”, dijo Penn, quien en enero fue nombrado embajador itinerante para Haití por el presidente haitiano Michel Martelly en reconocimiento por su labor humanitaria en el país caribeño desde el devastador terremoto de 2010.
El actor estadounidense condenó, durante la visita al palacio presidencial donde se reunió con Chávez, que se utilice al mandatario venezolano en la campaña electoral de los precandidatos republicanos, y señaló que eso no debería ocurrir.
Penn dijo a la prensa, a través de un intérprete, que es difícil predecir lo que pasará en las elecciones estadounidenses de este año, pero reconoció que era obvio para el pueblo de Estados Unidos que “las políticas de la extrema derecha son las políticas de los ricos, y que eso lleva a la exclusión de las clases medias y los pobres, y que ninguna sociedad tiene un futuro con esas bases”.
El actor abogó por un acercamiento entre el liderazgo estadounidense y Chávez para “compartir y aprender unos de otros”.
Asistido por un intérprete, Penn compartió una anécdota con los graduados: “Una vez, tuve el privilegio de presentarle a mis hijos al presidente Fidel Castro y cuando se tomó la foto parado en medio de ellos, le dije: ‘Mire presidente, en los Estados Unidos me van a atacar, (van a decir) que estoy educando a mis hijos como socialistas revolucionarios”.
Chávez exhortó a Penn a que hable con el expresidente Bill Clinton para trabajar conjuntamente en la ayuda para Haití, y se comprometió a colaborar con el actor para organizar un concierto a fin de reunir fondos para el pueblo haitiano.
Penn se ha reunido en varias ocasiones con Chávez y otros líderes de la región para crear consciencia sobre los problemas de Haití, uno de los países más pobres del mundo.
La organización humanitaria Jenkins-Penn en Haití, creada tras el sismo del 12 de enero del 2010, recibe ayuda financiera del gobierno venezolano y de la armada estadounidense. Penn ha destacado que eso es una muestra de que Estados Unidos y Venezuela pueden trabajar en conjunto, pese a sus frecuentes roces y limitados contactos diplomáticos. Estados Unidos y Venezuela no tienen embajadores en sus respectivas misiones diplomáticas.
Chávez ha elogiado a Penn por su posición crítica contra la política exterior de Estados Unidos y detalló que el apoyo a Haití de parte del gobierno venezolano es para la formación en medicina, producción de alimentos y desarrollo.
El artista estuvo en Caracas hace menos de quince días, cuando acompañó al presidente haitiano, Michel Martelly, a la reunión que éste mantuvo con Chávez en el palacio presidencial de Miraflores, antes de que se celebrara la cumbre de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA). “Yo creo que Sean Penn es del ALBA”, bromeó Chávez.
Después de compartir aquel encuentro con los médicos, Sean Penn se trasladó con Chávez a Miraflores para dar más detalles de lo que necesita Haití. El actor comenzó el lunes una gira por distintos países latinoamericanos para solicitar ayuda para Haití, devastado tras un terremoto que en enero de 2010 sacudió la isla y dejó 316 mil muertos y un número similar de heridos.
Con Evo Morales
El actor estuvo, primero, en la Argentina, donde se encontró con la presidenta Cristina Kirchner, y luego en Uruguay, donde visitó a Mujica. El miércoles, se reunió en Bolivia con Evo Morales. “Es muy importante visitar varios países de Latinoamérica porque Haití ha tenido una historia terrible, porque se tropezó con su propia destrucción”, le dijo a la prensa boliviana.
El actor estadounidense dijo a los medios de comunicación que la historia de Haití “es terrible porque se ha tropezado con su propia destrucción tras el terremoto de hace dos años y necesita a países amigos de América Latina con movimientos progresistas y liderazgos de la gente”.
Penn subrayó los éxitos sociales de los bolivianos, “algo que puede servir de ejemplo a los haitianos”. El intérprete ayudó con su trabajo a reconstruir Haití tras el sismo que causó unos 300 mil muertos.
El protagonista de “Mistic River” expresó su confianza en los “países amigos” para fortalecer su solidaridad con Haití, “el tipo de solidaridad, por ejemplo, que Bolivia realmente debe esperar de (otros) países, como por ejemplo, Chile”.
De esta manera tangencial, posiblemente Penn aludía a un antiguo conflicto: la demanda boliviana a Chile de una restitución de la salida al océano Pacífico, que perdió en la guerra que ambos países (más Perú) mantuvieron a finales del siglo XIX.
Por su parte, el presidente boliviano Evo Morales destacó la labor humanitaria del actor y dijo que le impresionó que en cierta ocasión se declarara “socialista”, por lo que le ratificó su respeto.
En Argentina y Uruguay
En su reunión con el presidente uruguayo, José Mujica, en Montevideo calificó de “insensible, militarista y abusiva la posición del Reino Unido” respecto al conflicto por la soberanía de las islas Malvinas con Argentina y lamentó que la prensa inglesa apostara “por la guerra y no la diplomacia”.
Días antes, en Buenos Aires, había criticado el colonialismo aunque también abogó por la vía diplomática para resolver el conflicto de las Malvinas, tras reunirse con la presidenta argentina, Cristina Fernández.
“Apoyo todas las relaciones diplomáticas que vayan a ocurrir y que deben ser la única salida posible”, afirmó Penn tras el encuentro en la Casa Rosada, sede del gobierno argentino.
“Es necesario que haya contactos diplomáticos entre Reino Unido y Argentina. El mundo no puede tolerar enfoques arcaicos que apunten a la continuidad del colonialismo”, añadió el actor.
Sin embargo, la prensa británica criticó estas palabras y, en su estancia en Uruguay, Penn cargó contra estas críticas y manifestó que “no imaginaba lo sensible que es la gente con el tema del colonialismo, especialmente aquellos que desarrollan el colonialismo”.
El intérprete indicó que, como “americano orgulloso” y como “orgulloso aliado del Reino Unido”, sentía el deber de criticar las actividades de su Gobierno cuando están equivocadas.
“Hay muchas clases de colonialismo y hace falta tener un comportamiento muy inocente para creer que el Reino Unido tomara la decisión de enviar un príncipe militar a las Malvinas sin saber la sensibilidad emocional que genera en los padres de ambos países que perdieron hijos en una guerra por una isla poblada por tan pocas personas”, apuntó Penn, gran defensor de los derechos humanos, al tiempo que lamentaba que algunos países acepten aún los “residuos del colonialismo”.
En su reunión con el presidente uruguayo, José Mujica, en Montevideo calificó de “insensible, militarista y abusiva la posición del Reino Unido” respecto al conflicto por la soberanía de las islas Malvinas con Argentina y lamentó que la prensa inglesa apostara “por la guerra y no la diplomacia”.
Días antes, en Buenos Aires, había criticado el colonialismo aunque también abogó por la vía diplomática para resolver el conflicto de las Malvinas, tras reunirse con la presidenta argentina, Cristina Fernández.
“Apoyo todas las relaciones diplomáticas que vayan a ocurrir y que deben ser la única salida posible”, afirmó Penn tras el encuentro en la Casa Rosada, sede del gobierno argentino.
“Es necesario que haya contactos diplomáticos entre Reino Unido y Argentina. El mundo no puede tolerar enfoques arcaicos que apunten a la continuidad del colonialismo”, añadió el actor.
Sin embargo, la prensa británica criticó estas palabras y, en su estancia en Uruguay, Penn cargó contra estas críticas y manifestó que “no imaginaba lo sensible que es la gente con el tema del colonialismo, especialmente aquellos que desarrollan el colonialismo”.
El intérprete indicó que, como “americano orgulloso” y como “orgulloso aliado del Reino Unido”, sentía el deber de criticar las actividades de su Gobierno cuando están equivocadas.
“Hay muchas clases de colonialismo y hace falta tener un comportamiento muy inocente para creer que el Reino Unido tomara la decisión de enviar un príncipe militar a las Malvinas sin saber la sensibilidad emocional que genera en los padres de ambos países que perdieron hijos en una guerra por una isla poblada por tan pocas personas”, apuntó Penn, gran defensor de los derechos humanos, al tiempo que lamentaba que algunos países acepten aún los “residuos del colonialismo”.
martes, 14 de febrero de 2012
Sean Penn a favor de Argentina en la disputa por las islas Malvinas
Sean Penn se encontró con la presidenta argentina, Cristina Kirchner, el lunes y tras el encuentro afirmó que Gran Bretaña debería involucrarse en la discusión moderada por la ONU sobre lo que el actor ha denominado “las Islas Malvinas de Argentina”.

Penn declaró que “el mundo de hoy no va a tolerar ningún tipo de apoyo absurdo y arcaico de ideologías colonialistas”.
Gran Bretaña ha rechazado negociar y ha aumentado la defensa militar de las islas en víspera del 30 aniversario de la Guerra de las Malvinas, esfuerzo fallido de Argentina por tomar el control del archipiélago.
Penn dice que la diplomacia es la única solución viable para esta disputa territorial.
Cubadebate/RT Noticias

Penn declaró que “el mundo de hoy no va a tolerar ningún tipo de apoyo absurdo y arcaico de ideologías colonialistas”.
Gran Bretaña ha rechazado negociar y ha aumentado la defensa militar de las islas en víspera del 30 aniversario de la Guerra de las Malvinas, esfuerzo fallido de Argentina por tomar el control del archipiélago.
Penn dice que la diplomacia es la única solución viable para esta disputa territorial.
Cubadebate/RT Noticias
lunes, 28 de noviembre de 2011
Vida de Estela de Carlotto, abuela de Plaza de Mayo, llega al cine
Se estrenó en Argentina la película ‘Verdades verdaderas, la vida de Estela’, del director Nicolás Gil Lavedra. Una cinta de ficción sobre la vida de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

El filme retrata la vida de esta mujer que preside Abuelas de Plaza de Mayo, una organización creada en octubre de 1977 durante la última dictadura argentina (1976-1983).
Abuelas nació como un desprendimiento de Madres de Plaza de Mayo, cuando algunas madres de desaparecidos pusieron énfasis en la búsqueda de sus nietos, niños secuestrados junto a sus padres o bebés nacidos en los centros de torturas y exterminio, hoy adultos de más de 30 años.
La labor de 34 años de las Abuelas ha permitido que 105 de unos 500 bebés y niños que fueron robados y apropiados por represores o sus cómplices durante la dictadura, ahora adultos de más de 30 años, hayan recuperado su identidad, lo que le dio a la institución un extendido prestigio internacional.
Con información de ANDES.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Argentina: Prohíben exhibición de filme sobre extracción minera
Desde Proyecto Sur denunciaron ayer que la decana de la Facultad de Bioquímica de la Universidad Nacional de Tucumán, Nélida Silvia González de Elías, prohibió la exhibición de la película “Tierra Sublevada, Oro Impuro”, la última película del cineasta y diputado nacional Fernando “Pino” Solanas, que un grupo de estudiantes quería pasar.
En el comunicado de Proyecto Sur se sostiene que “con argumentos insostenibles como ‘ustedes están en contra de todo’ o ‘vienen creando movimientos extraños’, la decana prohibió la exhibición del filme que narra los negociados y la explotación minera en la Argentina”.
Y se agrega que “la decana también sostuvo que ‘no voy a permitir que se proyecte una película que está en contra de las mineras’, dejando en claro que su interés político es el de defender el saqueo de la empresa multinacional Minera Alumbrera”.
El comunicado concluye que “en el día del Pensamiento Nacional en homenaje a la fecha de fallecimiento de Arturo Jauretche la Universidad que recibe dinero de la Barrick Gold impidió difusión de la verdad minera”.
IECO/Clarín
En el comunicado de Proyecto Sur se sostiene que “con argumentos insostenibles como ‘ustedes están en contra de todo’ o ‘vienen creando movimientos extraños’, la decana prohibió la exhibición del filme que narra los negociados y la explotación minera en la Argentina”.
Y se agrega que “la decana también sostuvo que ‘no voy a permitir que se proyecte una película que está en contra de las mineras’, dejando en claro que su interés político es el de defender el saqueo de la empresa multinacional Minera Alumbrera”.
El comunicado concluye que “en el día del Pensamiento Nacional en homenaje a la fecha de fallecimiento de Arturo Jauretche la Universidad que recibe dinero de la Barrick Gold impidió difusión de la verdad minera”.
IECO/Clarín
sábado, 13 de agosto de 2011
Raymundo Gleyzer empujando contra el viento
No volví a saber de Raymundo hasta que llegó la noticia de su desaparición. Recordé entonces sus palabras, su vitalidad, su decisión. Y estaba seguro —como lo estoy ahora— de que algún día volvería a aparecer Raymundo en medio de su pueblo. Todo parece indicar que así ha de ser.
Tomás «Titón» Gutiérrez Alea
(director de cine cubano)
Por Néstor Kohan
Un cine de combate
Pocas personalidades de la cultura política latinoamericana resumen con tanta nitidez y contundencia las apuestas vitales de la izquierda revolucionaria. Aunque quizás menos celebrado y conocido que Rodolfo Walsh, el cineasta y militante guevarista argentino Raymundo Gleyzer (1941-1976) representa el escalón más alto al que llegó su generación. Repensar su obra, su vida y su militancia implica recuperar del olvido una perspectiva ideológica sepultada por el establishment intelectual argentino, aquella que vivió el cine como militancia y la cámara como un arma de combate.
El nombre de Gleyzer ha sido durante años sinónimo de todo lo prohibido y todo lo reprimido por la cultura oficial, su falso “pluralismo” y su simulacro “democrático”. En estas apretadas líneas de homenaje no nos interesa recordarlo como un cadáver “prestigioso”, una “víctima inocente” o un bronce de mausoleo repleto de hipócritas monumentos oficiales. Lejos de los lugares comunes y los golpes lacrimógenos a los que nos tiene acostumbrado el progresismo ilustrado y bienpensante del río de la plata, se nos impone rememorarlo como un militante revolucionario. Recordamos a Raymundo como alguien vivo e indomesticable, un hermano mayor del cual las nuevas generaciones debemos seguir aprendiendo.
Hijo de una familia judía argentina en cuya casa se fundó el célebre teatro IFT (ubicado en el popular barrio de Once de la ciudad de Buenos Aires), Raymundo recibió su nombre de un guerrillero francés —Raymond Guyot— asesinado por los nazis. Este joven rebelde trabajó desde muy chico y llegó a ser verdaderamente un grande, uno de los principales realizadores de cortos y largometrajes documentales, políticos y de ficción sobre Argentina y América latina.
Tanto él como su cine, silenciados, censurados y perseguidos con odio irracional, fueron durante décadas innombrables. Desde que fue secuestrado, salvajemente torturado y desaparecido a fines de mayo de 1976 muchos de sus films fueron inhallables. Símbolos de una rebeldía y una esperanza colectiva que había que borrar —literalmente— del mapa a sangre, tortura y fuego.
El guevarismo en la cultura argentina
Raymundo comenzó su temprana militancia en la juventud del Partido Comunista (PC). Esa fue su primera experiencia política. Pero aquel viejo reformismo no lo conformó. Por ello, conmocionado íntimamente por la vida y el pensamiento del Che Guevara, Fidel y por toda la Revolución Cubana (visitó la isla y tomó contacto con el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica [ICAIC], por primera vez en 1969), Raymundo se identificó rápidamente con el guevarismo. Desde allí se integró al PRT-ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo). Desde esa experiencia política generó uno de los grupos más radicales e iconoclastas en el ámbito de la cultura crítica argentina: el Cine de la Base.
Además de ser un militante, en su primera juventud del PC y luego del guevarista PRT-ERP, Raymundo Gleyzer también fue un camarógrafo de Telenoche, de Canal 7 y un realizador de documentales para la TV alemana y varias secretarías de turismo argentinas. Incluso fue uno de los primeros argentinos en filmar en las Islas Malvinas en los ’60, dos décadas antes de la guerra con Gran Bretaña. Esos materiales fueron utilizados en los documentales Malvinas, historia de traiciones ( 1985) de Jorge Denti y Hundan al Belgrano (1986) de Federico Urioste. Asimismo, tuvo a su cargo una de las cuatro cámaras de Adiós Sui Generis (1975, de Bebe Kamín, film que retrata el último recital del mítico conjunto de rock nacional formado por Charly García y Nito Mestre).
La filmografía de Gleyzer abarca entonces su producción militante —la más voluminosa y perdurable, realizada para la insurgencia guevarista— y también la obra “alimenticia” que si bien fue medio de supervivencia sin embargo reviste un interés más que anecdótico o coyuntural. Algunos de sus films más renombrados son : El ciclo (1963) ; La tierra quema (1964) ; Ceramiqueros de Tras la Sierra (1965); Nuestras Islas Malvinas (1966); Ocurrido en Hualfín (1965) ; Pictografías de Cerro Colorado (1965); Quilino (1966); México, la revolución congelada (1971) ; Comunicado cinematográfico del ERP (1972); Ni olvido ni perdón (1972); Los traidores (1973) ; Me matan sino trabajo y si trabajo me matan (1974), entre otros.
«Cine de la Base», en el camino de Guevara y Santucho
Su compromiso militante con la insurgencia guevarista del PRT-ERP lo llevó a agruparse junto con otros jóvenes revolucionarios en el «Cine de la Base», uno de los dos principales nucleamientos del cine político de aquellos años, paralelo al grupo «Cine Liberación» (que realizó La hora de los hornos ), de Solanas y Getino. Con ellos Gleyzer mantuvo estrecha colaboración pero también duras polémicas. Sobre todo cuando aquellos cambiaron el final de la primera versión de La hora de los hornos (Raymundo la había visto en Venezuela y quedó muy impresionado) en 1973 —año en que el general Perón regresa a la Argentina luego de 18 años de exilio en el Paraguay de Stroessner, en la República Dominicana de Trujillo y en la España del generalísimo Francisco Franco— . El final original de este documental famosísimo tenía una imagen del Che Guevara de varios minutos acompañada por una voz en off. En el segundo final, trastocado en 1973, aparecían el general Perón y su tristemente célebre esposa Isabel Martínez, enrolada en el macartismo de la extrema derecha peronista. El grupo «Cine Liberación» se “aggiornó” al regreso del mítico líder moderando su anterior radicalismo político, mientras Raymundo Gleyzer y el Cine de la Base se mantuvieron firmes en la defensa de una perspectiva clasista y socialista, obrera y popular, aun frente al regreso del general.
Tanto Gleyzer como sus compañeros del «Cine de la Base» compartían la perspectiva ideológica de Mario Roberto Santucho, máximo dirigente del PRT-ERP. Santucho había publicado en 1974 un libro titulado Poder burgués, poder revolucionario donde analizaba toda la historia argentina —al calor de la Revolución Cubana y la Revolución Vietnamita—, polemizando con dos vertientes del campo popular: el reformismo del PC y el populismo de Montoneros. Mientras polemizaba en el terreno ideológico Santucho promovía (infructuosamente) la unidad práctica con estas corrientes políticas. Gran parte de las polémicas de Raymundo Gleyzer comparten ese mismo horizonte de sentido político.
«Los traidores» y el cáncer de la burocracia sindical
Raymundo Gleyzer había realizado una impiadosa radiografía de la burocracia sindical argentina. El título que eligió para su film, hoy mítico, lo dice todo: Los traidores (el título original iba a ser Una muerte cualquiera ). Ese film estaba basado en un cuento de Víctor Proncet, “ La víctima ”, que narraba un hecho verídico, el autosecuestro del dirigente sindical peronista Andrés Framini (aunque el título Los traidores ya había sido utilizado por el escritor comunista José Murillo en la novela homónima —publicada en 1968— donde relataba la traición de la burocracia sindical a una huelga metalúrgica).
En la película de Gleyzer Proncet encarnaba a “Barrera”, un burócrata sindical peronista, síntesis de Augusto Timoteo Vandor, Lorenzo Miguel y Andrés Framini, tres conocidos y emblemáticos dirigentes de la burocracia sindical. En el film “Barrera” se parecía físicamente a José Ignacio Rucci (otro paradigma del sindicalismo amarillo, macartista y burocrático), su había autosecuestrado como lo había hecho Framini, decía frases de Lorenzo Miguel y terminaba muriendo a manos de un atentado guerrillero como Vandor.
Al realizar cine político desde la ficción (incorporando a las imágenes del Cordobazo “La marcha de la bronca” del dúo de la canción de protesta “Pedro y Pablo”), Gleyzer apostó a la polémica y pensó el film para ser exhibido en fábricas y barrios, apoyándose en las corrientes clasistas de los sindicatos SITRAC-SITRAM (sindicatos de las empresas FIAT, afines al PRT y otras organizaciones revolucionarias), o en dirigentes sindicales como Agustín Tosco y René Salamanca (el primero muerto en la clandestinidad en 1975, el segundo secuestrado y desaparecido en 1976). Incluso Gleyzer planeó volcar Los traidores en fotonovela, para que circulara en un público más amplio.
Su otro gran film político —aunque todos fueron importantes— es México, la revolución congelada , donde trata la institucionalización del proceso político mexicano, el populismo represivo del PRI, el doble discurso permanente de sus dirigentes (similar al del peronismo en Argentina), la explotación de los indígenas, la matanza de Tlatelolco, el papel sumiso y obediente de aquella “izquierda” que con lenguaje progresista y durante décadas legitimó al PRI, incluyendo la matanza de 1968, y el papel nefasto de la sempiterna burocracia sindical. Cabe destacar que en el film de Raymundo aparece retratada la miseria de Chiapas, varias décadas antes de que surgiera el neozapatismo en los ’90.
El secuestro y la desaparición de Raymundo
Luego de años de silencio inducido y “olvido” fabricado comienzan a surgir libros, grupos de estudio, centros culturales, talleres de video y películas que recuerdan a Raymundo Gleyzer. Entre otros merecen destacarse el libro El cine quema de Fernando Martín Peña y Carlos Vallina y el formidable largometraje documental Raymundo de los jóvenes realizadores Virna Molina y Ernesto Ardito. También el excelente film Un arma cargada de futuro (destinado específicamente a reconstruir la política cultural del PRT-ERP), parte de la saga de Gaviotas blindadas , de Omar Neri y el grupo de Cine Mascaró.
En todos estos casos, junto a documentos políticos de la época y a los testimonios de militantes y combatientes guevaristas que lograron sobrevivir al exterminio genocida de los militares argentinos, aparece retratado el Gleyzer padre, el amante, el amigo, el inquieto documentalista itinerante y trotamundos, el revolucionario, el intelectual, con todas sus contradicciones, sus miedos, sus angustias, sus dudas, sus alegrías y su compromiso.
El cineasta fue secuestrado pocos días después del escritor Haroldo Conti quien, junto con el periodista Enrique Raab, el profesor Silvio Frondizi y el propio Gleyzer, también adhirió al guevarismo del PRT-ERP. Conti y Gleyzer estuvieron en el campo de concentración El Vesubio y el cineasta también habría estado prisionero en el destacamento Güemes, cerca del barrio de Ezeiza. Secuestrados y prisioneros que lograron sobrevivir a la represión relataron que los militares torturaron salvajemente a Raymundo. En sesiones de tortura, le habrían cortado los ligamentos de los pies e incluso habría quedado ciego. Mientras a Silvio Frondizi lo asesinó en 1974 la Triple A, Raab, Conti y Gleyzer permanecen desaparecidos. La dictadura militar fue impiadosa con todos los revolucionarios, especialmente con los de origen marxista y guevarista a los que siempre clasificó como “irrecuperables”.
Varios directores del mundo iniciaron en los festivales de cine una campaña mundial por la liberación de Gleyzer. Entre otros escritores García Márquez escribió una carta pidiendo su aparición con vida. Mientras tanto, el 1 de junio de 1976 Alfredo Guevara, Walter Achugar, Miguel Littin, Carlos Rebolledo y Manuel Pérez publicaron una declaración del Comité de cineastas latinoamericanos reclamando por su libertad. Entonces la CIA informó, legitimando de hecho el secuestro y las torturas, que según su “expediente” en Buenos Aires, en su casa había albergado a refugiados chilenos perseguidos por el general Pinochet. Su mamá se convirtió a partir de allí en una Madre de Plaza de Mayo. En el momento del secuestro Raymundo tenía apenas 35 años.
Ejemplo y paradigma para las nuevas generaciones
Lautaro Murúa, director de cine y teatro y uno de los actores de Los Traidores, lo rememora cálidamente afirmando que: “A Raymundo lo veo como alguien muy valiente y romántico, algo que se repetía en miles de muchachos de su edad”. Una caracterización sobre su vida que quizás sintetice a toda su generación.
Lo que Gleyzer generó en la cultura argentina y latinoamericana excede los circuitos y perímetros del universo cinematográfico. Su obra también expresa que se puede vivir de otra manera. Que los cálculos, el egoísmo, las mezquindades y la mediocridad tan habituales en nuestros días, no están en el corazón del ser humano. Son apenas un triste producto histórico. El compromiso vital de Raymundo también demuestra que cuando el estudio y el talento van acompañados de una ética inquebrantable y de una militancia insobornable, la cultura puede transformarse en una arma explosiva y demoledora contra el poder. Y que eso siempre tiene un costo. Raymundo Gleyzer estuvo dispuesto a pagarlo hasta con la vida.
Su sacrificio no fue en vano. Nuevas generaciones de jóvenes militantes, cineastas y documentalistas, pero también jóvenes que hacen formación política y militan en los barrios, en las fábricas recuperadas, en las luchas piqueteras, en el estudiantado secundario, en el universitario y en todo el movimiento popular argentino, hoy vuelven a retomar las mismas banderas y los mismos ideales del Che Guevara por los que Raymundo luchó y entregó su vida.
sábado, 9 de julio de 2011
San Martín. El Cruce de los Andes
Coproducción entre Canal Encuentro y Canal 7 donde se relata el cruce de la cordillera de los Andes, que el prócer emprendió junto a su ejército en 1817.
La nueva ficción histórica esta dirigida por Leandro Ipiña y el rol protagónico está a cargo de Rodrigo de la Serna, que interpreta al Gral. Don José de San Martín, papel para el que se preparó durante meses con clases de esgrima y un profundo acercamiento a los textos que recrean la figura del prócer y los hechos históricos que se relatan.
El telefilme, de 90 minutos de duración, cumplió un tiempo estimado de rodaje de seis semanas y fue estrenado en 2010 en el marco de los festejos del Bicentenario.
La producción se realizó con el financiamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales (INCAA) y la Televisión Española (TVE); con el apoyo del Gobierno de San Juan y con la administración de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).
domingo, 26 de junio de 2011
Belgrano
El telefilme Belgrano se centra en los últimos diez años de vida del creador de la bandera argentina.
En 1810 Manuel Belgrano cree que es posible reemplazar la autoridad real --la de Fernando VII prisionero de las tropas napoleónicas-- por la de una comunidad de hombres virtuosos que, identificados con la patria, interpreten con fluidez al pueblo.
Esta convicción guía la práctica política y militar de Belgrano, que lo muestra animado y confiado. Luego llegarán las batallas ganadas, las derrotas, el desencanto, la indisciplina, y el replanteamiento permanente de sus fuerzas y de sus aptitudes para continuar con la gesta.
Este telefilme cuenta cómo la vida personal de Belgrano quedó rezagada a su vida pública y cómo su virtud patriótica lo obligó a postergar lo privado, sinónimo de pasión individual. Por eso sus amores ocuparon un segundo lugar, recatado, un tanto invisible a los ojos de los demás.
El final, ineludible, termina por resolverse en su cuerpo, espacio privado por excelencia, pero que también parece ser la metáfora de cierta decepción política en aquellos años de la revolución.
En 1810 Manuel Belgrano cree que es posible reemplazar la autoridad real --la de Fernando VII prisionero de las tropas napoleónicas-- por la de una comunidad de hombres virtuosos que, identificados con la patria, interpreten con fluidez al pueblo.
Esta convicción guía la práctica política y militar de Belgrano, que lo muestra animado y confiado. Luego llegarán las batallas ganadas, las derrotas, el desencanto, la indisciplina, y el replanteamiento permanente de sus fuerzas y de sus aptitudes para continuar con la gesta.
Este telefilme cuenta cómo la vida personal de Belgrano quedó rezagada a su vida pública y cómo su virtud patriótica lo obligó a postergar lo privado, sinónimo de pasión individual. Por eso sus amores ocuparon un segundo lugar, recatado, un tanto invisible a los ojos de los demás.
El final, ineludible, termina por resolverse en su cuerpo, espacio privado por excelencia, pero que también parece ser la metáfora de cierta decepción política en aquellos años de la revolución.
martes, 14 de junio de 2011
Che: el argentino
Liderados por Fidel Castro, un grupo de más de 80 rebeldes parte hacia Cuba. Entre ellos está el médico, soldado y marxista argentino Ernesto "Che" Guevara. Alimentado sólo por la determinación, el grupo se involucra en una rápida y sangrienta batalla para liberar al pueblo cubano de la corrupta dictadura de Fulgencio Batista. La victoria llega el primero de enero de 1959. El filme se recrea en el marco de la visita de Guevara a Nueva York en 1964, cuando representa a Cuba ante las Naciones Unidas.
"Che: el argentino" es la primera de dos partes de la saga dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por Benicio del Toro.
viernes, 25 de marzo de 2011
Operación Masacre

En 1956 un contra-golpe militar contra la autodenominada Revolución Libertadora fracasa, y en un terreno descampado de José León Suárez, provincia de Buenos Aires, Argentina, son asesinados varios civiles sumariamente sospechados de formar parte del alzamiento. Sin embargo siete personas logran sobrevir a la matanza y contar la historia.
Operación Masacre está basada en el libro homónimo escrito por Rodolfo Walsh. Fue dirigida por Jorge Cedrón y sus protagonistas fueron Norma Aleandro, Carlos Carella, Víctor Laplace, Ana María Picchio, Walter Vidarte y Julio Troxler. Se estrenó en 1973.
domingo, 6 de marzo de 2011
Diarios de motocicleta
A la memoria de Alberto Granado
Granado, nacido el 8 de agosto de 1922 en Córdoba (Argentina) y afincado en Cuba desde 1961, falleció de muerte natural, explicó su hijo Alberto Granado.
Granado será incinerado en La Habana y sus cenizas se esparcirán en Cuba, Argentina y Venezuela, según su voluntad.
Amigo de la infancia del Che Guevara, fue su acompañante en el viaje que emprendieron en motocicleta en 1952 por Surámerica, un periplo que despertó la conciencia política del guerrillero argentino.
Sobre “La Poderosa”, la moto de Granado, recorrieron buena parte del cono sur hasta que, nueve meses después, se separaron en Venezuela.
Esa peripecia fue llevada al cine en 2004 en la película “Diarios de motocicleta”, dirigida por el brasileño Walter Salles e interpretada por el mexicano Gael García Bernal en el papel del Che y el argentino Rodrigo de la Serna como Alberto Granado.
Tras ese viaje Granado regresó a Argentina para trabajar como bioquímico, pero, tras el triunfo de la revolución cubana, el Che le invitó a venir a La Habana y, un año después, decidió afincarse en la isla con su esposa, Delia, y sus hijos.
jueves, 30 de diciembre de 2010
Che. Un hombre nuevo
Luciano Monteagudo
Página 12
Realizada a lo largo de doce años en Argentina, Bolivia, Perú y Cuba, con centenares de documentos y archivos consultados en todo el mundo, Che - Un hombre nuevo bien puede considerarse la biografía cinematográfica definitiva de Ernesto Guevara, un trabajo de investigación sin precedentes, que rescata innumerables materiales hasta ahora inéditos, no sólo de su faceta de hombre público, sino también del orden de lo privado: películas caseras, cintas magnetofónicas, textos, cartas y fotos familiares que no habían trascendido o sólo habían tenido circulación en ámbitos muy cerrados de Cuba. Hay una voluntad totalizadora en el film de Tristán Bauer que va más allá de la clásica celebración del Che como un hombre de acción y a la vez de reflexión, capaz de hacer de la teoría revolucionaria una praxis y de la praxis una nueva reformulación teórica.
Página 12
Realizada a lo largo de doce años en Argentina, Bolivia, Perú y Cuba, con centenares de documentos y archivos consultados en todo el mundo, Che - Un hombre nuevo bien puede considerarse la biografía cinematográfica definitiva de Ernesto Guevara, un trabajo de investigación sin precedentes, que rescata innumerables materiales hasta ahora inéditos, no sólo de su faceta de hombre público, sino también del orden de lo privado: películas caseras, cintas magnetofónicas, textos, cartas y fotos familiares que no habían trascendido o sólo habían tenido circulación en ámbitos muy cerrados de Cuba. Hay una voluntad totalizadora en el film de Tristán Bauer que va más allá de la clásica celebración del Che como un hombre de acción y a la vez de reflexión, capaz de hacer de la teoría revolucionaria una praxis y de la praxis una nueva reformulación teórica.
martes, 5 de octubre de 2010
Dice Bauer que su filme ofrece nueva mirada sobre el Che
El documental “Che. Un hombre nuevo”, que este jueves se estrenará simultáneamente en Argentina y Cuba, es resultado de una investigación de 12 años, en la que se ofrece una nueva mirada hacia la intimidad del legendario revolucionario.
En entrevista con la agencia alemana DPA, Bauer expone que no hay testimonios de terceros en el filme, y que decidió privilegiar la voz del Guerrillero Heroico mediante sus diarios y correspondencia, fotos e imágenes de archivo, que incluyen originales de cámara sin editar cedidos por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).
En entrevista con la agencia alemana DPA, Bauer expone que no hay testimonios de terceros en el filme, y que decidió privilegiar la voz del Guerrillero Heroico mediante sus diarios y correspondencia, fotos e imágenes de archivo, que incluyen originales de cámara sin editar cedidos por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).
sábado, 30 de enero de 2010
Kamchatka: juegos y lágrimas
Kamchatka, el nuevo y emotivo filme de Marcelo Piñeyro, se centra en las vivencias íntimas de una familia durante la dictadura.
Por Diego Lerer
Clarín
Harry y Simón no se llaman así. Fue papá el que, jugando, les pidió que eligieran un nombre falso para ponerse y ellos eligieron esos. Harry, que tiene 10 años, se lo puso por Harry Houdini, el famoso escapista al que tanto admira y cuya biografía lo ayuda a pasar los días de encierro en la quinta. A su hermano le tocó el de Simón Templar, El Santo, ya que el chiquito de 5 está desarrollando una extraña obsesión religiosa que incluye ponerle halos a todo lo que encuentra.
En el mundo de Kamchatka importan más las aventuras de David Vincent en Los invasores que lo que pasa en el mundo exterior. Y tomar Nesquik con grumitos, jugar al T.E.G. con papá, perseguir sapos y evitar mearse en la cama. Hay amigos que se llaman Bertuccio (¿quién no tuvo un amigo así en la primaria?) y discos de Roberto Carlos. Mamá maneja un Citroën y fuma Jockey. Papá hace "zafarrancho de combate" cuando hay peligro y siempre anda con cara de preocupado.
Para quienes recuerdan los primeros años del Proceso militar de esta manera, Kamchatka tendrá un aire de fascinante familiaridad. Aquí, la realidad política terrible que atravesaba a la Argentina es vista como un eco distante por un chico que sabe que algo pasa, intuye, siente el peligro cerca, pero no alcanza a definir bien qué es. "¿A los abogados también se los llevan?", pregunta Harry a papá.
En la nueva película de Piñeyro, la más acotada y sincera, la más emotiva y menos efectista, el mundo es una pequeña casa de campo donde papá y mamá han llevado a los chicos para escaparse de la persecución militar. Se sabe de entrada que ellos van a vérselas feas, pero los chicos no pueden dimensionar el peligro. Saben que no hay que contestar el teléfono, ni ver a Bertuccio. Y que papá ya no es abogado sino arquitecto, y que se llama David Vicente, otro combatiente frente a los invasores.
Kamchatka se centrará en las vivencias íntimas de los Vicente, y será un relato pequeño, de cámara, que sólo dejará pasar la realidad en forma de metáforas, casi a la manera de la reciente Señales. Las metáforas serán, en principio, simpáticas, ingeniosas, amables. Cuando los padres los sacan del colegio, la presentación de Los invasores se escucha mientras se ve a los "milicos" parando a los autos. Luego estará la voz en off de Harry narrando las hazañas de Houdini ("era escapista, no mago") en paralelo a las situaciones que viven. Y estará el T.E.G., lugar donde se dirime la batalla más dura, la simbólica, entre los agresores y los que resisten.
Lo cierto es que este paralelismo termina por ser limitante. ¿Hasta qué punto cada una de las vivencias puede ser explicada en forma de juego infantil? Luego de un tiempo, Kamchatka se convierte en un festival del meta-aforismo y para cuando uno ya supone que la marquilla colorada de los Jockey tiene algo que ver con la filiación de izquierda de los padres, ya resulta difícil volver a concentrarse en la historia.
Kamchatka se plantea, como construcción de relato, un desafío: ¿De qué hablamos cuándo no hablamos de lo que deberíamos hablar? A diferencia de cierto mal cine argentino que dice o explica todo lo que el realizador quiere transmitir, Kamchatka prefiere alejarse un escalón, dar una vuelta de tuerca. Pero lo cierto es que no se libera del todo, y así la película nunca fluye. Cada hecho está atado, como condenado, a ser parte de un engranaje que debe resultar claro al espectador.
Lo que sí logra Piñeyro es respetar el punto de vista de Harry, al punto de que el preciosismo visual que aqueja a ciertas escenas (en especial, el casi publicitario viaje a la casa de los abuelos, incluyendo la búsqueda de la metafórica estrella fugaz) puede atribuirse a la mirada inocente del chiquito. Y lo que sí se libera es la emoción, que golpea con toda su fuerza sobre el final, en ese momento exacto en que los juegos pasarán a ser parte del pasado.
Publicado originalmente el 17 de octubre de 2002
Por Diego Lerer
Clarín
Harry y Simón no se llaman así. Fue papá el que, jugando, les pidió que eligieran un nombre falso para ponerse y ellos eligieron esos. Harry, que tiene 10 años, se lo puso por Harry Houdini, el famoso escapista al que tanto admira y cuya biografía lo ayuda a pasar los días de encierro en la quinta. A su hermano le tocó el de Simón Templar, El Santo, ya que el chiquito de 5 está desarrollando una extraña obsesión religiosa que incluye ponerle halos a todo lo que encuentra.
En el mundo de Kamchatka importan más las aventuras de David Vincent en Los invasores que lo que pasa en el mundo exterior. Y tomar Nesquik con grumitos, jugar al T.E.G. con papá, perseguir sapos y evitar mearse en la cama. Hay amigos que se llaman Bertuccio (¿quién no tuvo un amigo así en la primaria?) y discos de Roberto Carlos. Mamá maneja un Citroën y fuma Jockey. Papá hace "zafarrancho de combate" cuando hay peligro y siempre anda con cara de preocupado.
Para quienes recuerdan los primeros años del Proceso militar de esta manera, Kamchatka tendrá un aire de fascinante familiaridad. Aquí, la realidad política terrible que atravesaba a la Argentina es vista como un eco distante por un chico que sabe que algo pasa, intuye, siente el peligro cerca, pero no alcanza a definir bien qué es. "¿A los abogados también se los llevan?", pregunta Harry a papá.
En la nueva película de Piñeyro, la más acotada y sincera, la más emotiva y menos efectista, el mundo es una pequeña casa de campo donde papá y mamá han llevado a los chicos para escaparse de la persecución militar. Se sabe de entrada que ellos van a vérselas feas, pero los chicos no pueden dimensionar el peligro. Saben que no hay que contestar el teléfono, ni ver a Bertuccio. Y que papá ya no es abogado sino arquitecto, y que se llama David Vicente, otro combatiente frente a los invasores.
Kamchatka se centrará en las vivencias íntimas de los Vicente, y será un relato pequeño, de cámara, que sólo dejará pasar la realidad en forma de metáforas, casi a la manera de la reciente Señales. Las metáforas serán, en principio, simpáticas, ingeniosas, amables. Cuando los padres los sacan del colegio, la presentación de Los invasores se escucha mientras se ve a los "milicos" parando a los autos. Luego estará la voz en off de Harry narrando las hazañas de Houdini ("era escapista, no mago") en paralelo a las situaciones que viven. Y estará el T.E.G., lugar donde se dirime la batalla más dura, la simbólica, entre los agresores y los que resisten.
Lo cierto es que este paralelismo termina por ser limitante. ¿Hasta qué punto cada una de las vivencias puede ser explicada en forma de juego infantil? Luego de un tiempo, Kamchatka se convierte en un festival del meta-aforismo y para cuando uno ya supone que la marquilla colorada de los Jockey tiene algo que ver con la filiación de izquierda de los padres, ya resulta difícil volver a concentrarse en la historia.
Kamchatka se plantea, como construcción de relato, un desafío: ¿De qué hablamos cuándo no hablamos de lo que deberíamos hablar? A diferencia de cierto mal cine argentino que dice o explica todo lo que el realizador quiere transmitir, Kamchatka prefiere alejarse un escalón, dar una vuelta de tuerca. Pero lo cierto es que no se libera del todo, y así la película nunca fluye. Cada hecho está atado, como condenado, a ser parte de un engranaje que debe resultar claro al espectador.
Lo que sí logra Piñeyro es respetar el punto de vista de Harry, al punto de que el preciosismo visual que aqueja a ciertas escenas (en especial, el casi publicitario viaje a la casa de los abuelos, incluyendo la búsqueda de la metafórica estrella fugaz) puede atribuirse a la mirada inocente del chiquito. Y lo que sí se libera es la emoción, que golpea con toda su fuerza sobre el final, en ese momento exacto en que los juegos pasarán a ser parte del pasado.
Publicado originalmente el 17 de octubre de 2002
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
