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lunes, 7 de noviembre de 2016

Cine y revolución: Reds, de Warren Beatty

Sobre el filme "Reds" y el cine estadounidense de izquierda


Por Pepe Gutiérrez-Álvarez*

Los títulos en DVD están siendo asimilados por las revistas de cine como una suerte de estreno suplementario, y la verdad es que nadie puede discutir sus ventajas por más que los veteranos añoremos los tiempos de las salas oscuras. Entre los últimos “grandes estrenos” se encuentra Reds (Rojos)...

Por si alguien no lo sabe, Reds fue una producción financiada -ahí es nada- por la Barclay Mercantile In., y distribuida mundialmente por la Paramount. Su protagonista, Warren Beatty, ejerció igualmente las labores de director, productor y participó en el argumento, guión y diálogo, junto con el comediógrafo británico izquierdista, Trevor Griffiths, que había colaborado en el cine con Ken Loach en su película teóricamente más "trotskista", Fatherland (1986). También tomaron parte, aunque sin aparecer en los títulos de créditos, Elaine May y Robert Towne. La fotografía, de tonalidades oscuras en interiores y anaranjadas en exteriores, estuvo a cargo del prestigioso Vittorio Storaro (Novecento), en tanto que la música la puso Stephen Sodheim con aportaciones adicionales de David Grusin. Fue estrenada en diciembre de 1981 en New York. La parte norteamericana fue rodada en Lincolshire y en Londres, en tanto que la parte rusa se dividió entre Finlandia y España. Aquí, concretamente, el palacio de Riofrío de Segovia sirvió como escenario de los debates del Komintern, mientras que el Alcázar de Sevilla hizo a su vez de fondo para el caótico Congreso Internacional de Bakú. Luego, en las proximidades de Guadix (Granada), en un paisaje que recordaba la estepa rusa, se filmó el asalto de los últimos reductos del ejército blanco contra el tren en el que viajaba Reed, junto algunos de los líderes de la revolución triunfante, hacia Moscú. Otro lugar elegido fue la Estación de las Delicias, que se convirtió en la estación de Moscú, como ya lo había hecho en Doctor Zhivago (David Lean, 1965), el principal antecedente fílmico de Reds.

El guión se apoyaba en los diversos libros del propio Reed y Louise Bryant, y en menor grado en la mejor biografía del primero, la escrita por Robert A. Rosenstone (de la que existe una edición en castellano en ERA, México, 1975, trad. de Juan Tovar), al que Beatty contrató como asesor histórico. En un largo artículo sobre la película escrito a raíz de su estreno, Rosenstone considera que el título resulta "intransigente, temerario, rotundo", muy en línea de Jaw (Tiburón). No obstante, concede que Reds al menos no oculta el "hecho fundamental: esta película trata de personajes radicales y revolucionarios, de personas que no temieron agruparse bajo un nombre desprestigiado en los Estados Unidos, que no temieron llamarse a sí mismos comunistas". Las divergencias con Rosenstone fueron más allá del título, y de hecho, éste apenas sí tuvo que responder a algunas preguntas específicas orientadas a precisar al máximo los detalles cronológicos y la ambientación de algunos acontecimientos, algo sobre lo que Hollywood mantuvo secularmente una proverbial despreocupación que, empero, Reds, desmintió al menos en parte.

lunes, 23 de junio de 2014

Maradona es "De Zurda"

De Zurda es televisión única, lo que pasa ahí no está en ningún otro canal


Por Ómar Rincón

El Mundial es un espectáculo televisivo. Y el mejor programa de Brasil 2014 es de Telesur y se llama De Zurda con Diego Maradona y Víctor Hugo Morales: los más grandes del fútbol, uno jugando y el otro narrando.

Caracol, RCN, Directv, Win hacen sus programas de resumen de goles y polémicas, programas decentes y correctos. Para destacar, la buena conversación del profesor Alfaro en Caracol y la poesía de Valdano en RCN, donde Chilavert no luce mucho. El mejor canal es el de Directv, con sonido ambiente y sin locutores ni comentaristas.

Hay que resaltar el trabajo que está haciendo Señal Colombia con su especial Nuestro Mundial, que logra contar en otro tono la fiesta que se vive alrededor del fútbol. Y el de los canales regionales Somos Mundial, que es en directo, divertido y cuenta con la participación de los televidentes.

Las trasmisiones radiales están en dos estilos: uno más conversado en Caracol, uno más informativo en RCN. En RCN, aunque sabe de fútbol, molesta el tonito y la arrogancia del profesor Osorio; en cambio, muy bien por De Lillo como comentarista. En la línea de lo bueno están Guillermo Arango y Óscar Restrepo, y por Caracol lo hacen muy bien Peláez (el mejor), Mejía y Diego Rueda.

Y aparece bien Blu con el Tino, Sanabria, Pucetti y un comentarista argentino. El mejor programa en la radio es el Carrusel mundial de Caracol, porque permite una visión más diversa: además tiene mujeres (Georgina y Sonia) que saben mucho y le ponen otra onda al futbol.

Un programa maradoniano

Y ahora sí al mejor: De Zurda. No solo es fútbol: es política, religión, joda. Tiene canción propia que dice que “cuando el mundo está al revés es mejor pegarle de zurda”, creación de los músicos argentinos Gustavo Santaolalla y Gustavo Cordera, los colombianos de Chocquibtown y la mexicana Julieta Venegas. Y es que eso de que el fútbol y la política no van juntos es mentira. El fútbol es lo más político que tienen nuestras sociedades.

De Zurda tiene la presencia contundente de Víctor Hugo Morales, el mejor narrador de fútbol del mundo, y una excelente realización audiovisual en forma clipsera e irónica.

De Zurda es ‘el Diego’, que es un grande: cada frase suya, cada comentario, cada irreverencia es noticia. Y lo es porque “la pelota no se mancha”, luego él dice lo que todos quisiéramos decir y escuchar. Todo lo dice en clave propia, en plante de dios: no pide permiso al poder, lo revienta en cada idea.

De Zurda es televisión única, lo que pasa ahí no está en ningún otro canal; está ‘el Diego’, Víctor Hugo e invitados: por ejemplo el Tino (el Maradona colombiano por genio en la cancha y celebrity fuera de ella) y fue un programa imperdible. Y es muy bueno porque analiza, juega a la política, celebra la fe en el 10, tiene humor, es un programa ‘maradoniano’.

De Zurda va contra la “oligarquía del fútbol”, porque “La Fifa se está comiendo la pelota” porque “el dinero es el mensaje”. De Zurda se puede ver en Canal Capital a las 10:30 pm. ¡Imperdible!

viernes, 27 de diciembre de 2013

Imágenes fuertes

Que Cine Colombia se niegue a pasar en sus salas el tráiler de un documental del Centro de Memoria Histórica es un caso aberrante de censura. 

Por Marta Ruiz 

En marzo de este año Cine Colombia decidió hacerle un homenaje a Quentin Tarantino y trajo de nuevo a sus salas la película Pulp Fiction (Tiempos Violentos), un clásico del cine de violencia en el que John Travolta y Samuel Jackson no escatiman tiro en los sesos de sus víctimas, donde se consume cocaína en primerísimo plano y hay sangre a borbotones. Una buena dosis de estos ingredientes se puede ver en el tráiler con el que se promovió el regreso de la película:

   

Aunque no soy cinéfila, debo confesar que he visto algo de Tarantino: Perros de la reserva, Jackie Brown, la propia Pulp Fiction y por supuesto Kill Bill, a pesar de lo poco adorable que es Uma Thurman a la hora de matar. Son películas duras y aun así, que yo sepa, nadie sería tan insolente como para pedirles a los productores que cambien algunas de sus imágenes más fuertes. Eso, lo saben los programadores de cine, sería considerado censura, por no decir estupidez.

Pero qué paradoja. Cine Colombia acaba de negarse a pasar en sus salas un tráiler de dos minutos y medio para promover el documental No hubo tiempo para la tristeza, realizado por Jorge Mario Betancur y Patricia Nieto para el Centro de Memoria Histórica, y que resume el Informe General del Conflicto Colombiano Basta ya.

  

El Centro de Memoria llevaba varias semanas negociando la transmisión del tráiler, que no era gratis, por cierto, sino un negocio por el que se pagarían 140 millones de pesos. Ni siquiera se trataba de pasar el documental completo, que dura una hora y cuatro minutos y que explica en profundidad cómo llegamos a tener en las últimas décadas 220.000 muertos, 27.000 desaparecidos, igual número de secuestrados y cinco millones y medio de desplazados.

Este es un documental serio que muestra el sufrimiento, la lucha y la dignidad de las víctimas, y que explica la magnitud y las causas de la guerra colombiana. Y lo que buscaba el Centro de Memoria Histórica era promoverlo entre un público urbano al que el conflicto le vale huevo. A lo mejor con el tráiler, algún despistado adolescente, de esos que van al cine a hartarse de crispetas, se interesaba en la historia de su país, ya que, por cierto, en los colegios acabaron con esta asignatura.

Pero Cine Colombia (o quienes negocian por ellos) prefirió no publicar la pieza. Les pidió a los productores, de manera insolente, que quitaran las imágenes fuertes. Se refieren seguramente las llamas que consumen al Club El Nogal luego de un atentado terrorista, o a los cuerpos tendidos de varios campesinos luego de una masacre. Nada que no hayan mostrado los noticieros y nada que no merezca ser visto por los colombianos como parte del reconocimiento de la tragedia colectiva que hemos vivido.

Claro que hay que reconocer que los ejecutivos que pidieron la mutilación del tráiler le brindaron varias alternativas a Memoria Histórica. Por ejemplo, pasarlo por Blu Radio o publicarlo en El Espectador. Vaya uno a saber cómo pensaban estos genios del cine pasar una pieza audiovisual por la radio.

Para mí está claro que este es un caso de censura, agravado por ser Cine Colombia una empresa dominante en su área. Aunque, como es usual, a la arbitrariedad le sumen el peregrino argumento de que como entidad privada tienen derecho a publicar lo que bien les parezca.

Que Cine Colombia llene sus arcas con cine de violencia y se niegue a venderle un pírrico espacio a un documental emblemático sobre el sufrimiento de las víctimas es prueba de la fractura social que vivimos. De la corta visión de país que tienen ciertos empresarios y de que algunas de nuestras más influyentes industrias culturales están en manos de cínicos.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Antonio Banderas elogia a Hugo Chávez

El actor dijo que Chávez rompió con la inercia de los gobiernos subordinados a los mercados. Y que para salir de la crisis económica hay que romper con el sistema actual, como hizo el mandatario venezolano.


   

El pasado 3 de noviembre, el actor español Antonio Banderas concedió una entrevista a Ana Pastor para el programa "Frente a Frente" de la cadena latina de CNN.

La entrevista había pasado inadvertida hasta que empazaron a circular las declaraciones del actor de Hollywood en las que sugiere al mundo seguir las políticas económicas de Hugo Chávez.

La presentadora del programa le preguntó ciertos asuntos de actualidad, como la imagen que hay de la marca España en el exterior, sobre política, la crisis económica mundial y si existe alguna solución a la situación que se está viviendo.

En cuanto empezaron a hablar del tema, el artista explicó que "tenía la sensación de que no estamos siendo gobernados por aquellas personas que hemos votado", sino que hay organismos superiores -como mercados, lobbys, las grandes corporaciones- que son los que realmente mandan y se benefician sin poner la cara cuando pasa algo.

A eso, Ana le preguntó qué soluciones daría para salir de esta situación, y Banderas contestó: "Como lo hizo Chávez en su momento", es decir, "nacionalizando" y rompiendo con ese sistema.

Y también se refirió al gobierno del presidente Obama, sobre el que afirmó que la gente decía 'esto va a cambiar', pero no ha cambiado porque "se topó con la realidad de los mercados, esos que te dicen 'esto usted no lo puede hacer", agregó.

jueves, 11 de abril de 2013

La revolución no será transmitida


Documental íntegro (1:14:21)

La revolución no será trasmitida (Chávez: Inside the Coup, en el original inglés) es un documental del año 2003 acerca de los sucesos de abril de 2002 en Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez fue depuesto de su cargo en un lapso de 48 horas.

Un grupo de televisión irlandés —la Radio Telefís Éireann— se encontraba en el lugar (Palacio de Miraflores) cuando explotó el foco del conflicto con el despido de la plana mayor de PDVSA, se mantuvieron en los días de huelga general grabando a los partidarios y al gabinete de Chávez, y los sucesos del 11 de abril. Durante el rodaje del filme, quedaron plasmadas imágenes que corroboran la tesis de golpe de estado, dejando de lado las explicaciones que se referían a un vacío de poder. La conclusión del documental es que el golpe de estado fue planeado y llevado a cabo por un sector de la derecha venezolana y con acción externa por parte de Estados Unidos y los medios de comunicación de Venezuela.

De acuerdo con algunos críticos y miembros de la oposición venezolana, el documental omite (o falsifica) importantes eventos, como la (supuesta) renuncia de Chávez, anunciada por el general Lucas Rincón Romero

jueves, 7 de marzo de 2013

No, el fin de una dictadura

Por Juliana Botero
Semanario Voz

El cine está lleno de historias, desafortunadamente, casi todas, convenientes. Esta historia resulta inconveniente para el nuevo y absurdo propósito que muchos han querido trazarle al cine: aquello de que el cine sólo sirve para entretener.


Afortunadamente la película chilena No se desmarca de ese cine de superficialidades al que malamente nos han intentado acostumbrar y se enmarca en una afirmación que me resulta mucho más real: el cine como herramienta de transformación social, en este caso como valiosísimo aporte a la reconstrucción de la memoria histórica que buena falta nos hace en Latinoamérica.

Pablo Larrain es el joven director chileno que vuelve a sorprendernos, esta vez con esta fascinante película: No. El fin de una dictadura. Aprovechándose de formatos de grabación poco convencionales en estos tiempos como el U Matic -el primer formato de video casete que se puso a la venta en los años 60-, que da a las imágenes la textura de televisión que se veía en aquellos tiempos, logra meter al espectador en el ambiente de la época, logra emocionar al tiempo que logra la tensión dramática del devenir de los acontecimientos.

Este director no come cuento de nada, no “respeta” las normas de la luz, por eso vemos varias veces rayos de sol ocupando la pantalla, no exige mantener la cámara quieta en un trípode, no le teme a los planos largos, no le teme a los silencios entre personajes. Es una narración libre y honesta que cuenta un capitulo crucial del país austral. El pueblo tenía en sus manos la oportunidad de cambiar el curso de la historia y debían lograrlo. Debían acabar con la dictadura del golpista Pinochet, convencer a los incrédulos, despertar a la población de la falsa promesa de prosperidad que imponía a la fuerza el régimen miliar.

Y es ahí donde aparece René Saavedra, interpretado con la delicadeza y el encanto de Gael García Bernal, este actor mexicano a quien pareciera que ningún personaje le quedara grande ni pequeño pues se convierte en un chileno más; con acento perfectamente interiorizado, con una mirada profunda y reflexiva de quien llega de un mundo totalmente distinto, la publicidad, a aportar su talento a un proceso que nunca se había pensado en términos publicitarios.

Y es que la franja de 15 minutos en televisión, en la cual las partes exponían sus razones para votar sí o no a la permanencia de Pinochet en la presidencia, era crucial y se necesitaba de la creatividad y la frescura de quien conoce el negocio de vender y posesionar ideas.

Esta película fue estrenada en el prestigioso Festival de Cine de Cannes, ganando el premio “Art Cinema Award” y también fue presentada en Chile ante los estudiantes de la Confech a los que el director les expreso: “si pudiera dedicar esta película a alguien, sería a ustedes, al movimiento estudiantil”.

Como dato interesante de realización cabe resaltar que 14 personajes de la película son actores naturales, es decir, no profesionales interpretándose a sí mismos en ese momento preciso de la historia, acompañados por otra buena cantidad de actores profesionales y talentosos como Antonia Zegers, excelente actriz, esposa del director, a la cual ya habíamos podido ver en otras películas de Larrain y que en esta ocasión interpreta a Verónica Carvajal, una interesante y luchadora mujer chilena.

Difícilmente podremos ver en las pantallas de cine colombianas esta calidad de personajes contándonos y haciéndonos sentir la bella historia del No, basada en una obra de teatro inédita, “El plebiscito”, de Antonio Skármeta, y convertida en guion por Pedro Peirano.

Se escucha el rumor de que tal vez se estrene en junio, ahora sin haber ganado el Óscar a Mejor Película Extranjera al cual estuvo nominada (y que ganó la película austriaco-francesa-alemana Amour, otra recomendada) lo veo más difícil. Igualmente si deciden arriesgarse a programarla los señores dueños del monopolio de la distribución de Cine Colombia, sería muy raro que se mantuviera en cartelera por algo más de una semana. Al público en general estas historias sin carros a toda velocidad, sin chicas de fácil belleza, de complejo diálogo y de alto contenido político, lo aburren.

Pero la película es excelente. No pierdan la oportunidad de ver este retrato de la realidad chilena y de paso conocer y aprender de su historia. También espero sembrarles la duda sobre las anteriores películas de este director: Tony Manero y Pos-Mortem. Estoy segura de que se van a sorprender y a encantar con estas narraciones audiovisuales arriesgadas y profundamente humanas.

Publicado originalmente en www.semanariovoz.com

lunes, 14 de noviembre de 2011

Argentina: Prohíben exhibición de filme sobre extracción minera

Desde Proyecto Sur denunciaron ayer que la decana de la Facultad de Bioquímica de la Universidad Nacional de Tucumán, Nélida Silvia González de Elías, prohibió la exhibición de la película “Tierra Sublevada, Oro Impuro”, la última película del cineasta y diputado nacional Fernando “Pino” Solanas, que un grupo de estudiantes quería pasar.

En el comunicado de Proyecto Sur se sostiene que “con argumentos insostenibles como ‘ustedes están en contra de todo’ o ‘vienen creando movimientos extraños’, la decana prohibió la exhibición del filme que narra los negociados y la explotación minera en la Argentina”.

Y se agrega que “la decana también sostuvo que ‘no voy a permitir que se proyecte una película que está en contra de las mineras’, dejando en claro que su interés político es el de defender el saqueo de la empresa multinacional Minera Alumbrera”.

El comunicado concluye que “en el día del Pensamiento Nacional en homenaje a la fecha de fallecimiento de Arturo Jauretche la Universidad que recibe dinero de la Barrick Gold impidió difusión de la verdad minera”.

IECO/Clarín

martes, 5 de julio de 2011

Salvador, de Oliver Stone

Filme basado en las experiencias de Richard Boyle, periodista estadounidense, durante la guerra civil salvadoreña, entre 1980 y 1981.


Boyle (James Woods), está en plena crisis personal y profesional, agudizada por sus problemas con el alcohol y las drogas. Decide entonces viajar a El Salvador como corresponsal de guerra. Va con él su mejor amigo (James Belushi), con quien se convierte en testigo de excepción de los enfrentamientos entre las guerrillas del FMLN y el ejército gubernamental. El Salvador se ha convertido en un infierno por la confrontación, y Boyle trata de salvar la vida de su novia salvadoreña, María (Elpedia Carrillo).

Stone recrea diversas problemáticas a través de la película: el papel de los periodistas en las guerras, la intervención estadounidense en los conflictos latinoamericanos, el paramilitarismo y la corrupción que corroe los gobiernos, entre otras.

Ver tráiler en inglés

miércoles, 22 de junio de 2011

Documental denuncia impunidad en desmovilización de paramilitares en Colombia

Por AFP

El documental "Impunity", con imágenes recogidas durante una década, busca denunciar la impunidad que ha rodeado la desmovilización de unos 32.000 paramilitares colombianos entre 2003 y 2006, dijeron sus autores este miércoles.


El filme, centrado en el dolor de las víctimas de las milicias paramilitares de extrema derecha que durante años combatieron a las guerrillas izquierdistas y cometieron miles de crímenes contra la población civil, fue presentado el lunes en Bogotá como denuncia de "un proceso diseñado sólo para los victimarios", señaló su director, el periodista colombiano Hollman Morris.

"Recorrimos el país viendo las exhumaciones de cientos de cadáveres y acompañamos a las víctimas. Ese drama Colombia no lo ha visto, la sociedad colombiana está en deuda", dijo Morris en referencia al documental que realizó junto al cineasta colombo-suizo Juan Lozano.

En 2005, durante el gobierno del ex presidente de derecha Alvaro Uribe (2002-2010), se aprobó la Ley de Justicia y Paz, que concedió beneficios procesales, con penas máximas de ocho años de cárcel, a unos 4.000 mandos medios y altos de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), a cambio de la confesión de sus crímenes y la reparación a las víctimas.

Seis años más tarde, solo dos jefes de las AUC han sido condenados y el proceso que fue presentado como "ejemplar" es cada vez más cuestionado.

Ese fue "un proceso diseñado para que la verdad no saliera a flote, un gran proceso de impunidad", asevera en el documental uno de los abogados de las víctimas cuyo nombre no se revela.

También las propias víctimas critican ese proceso en la película: "Cuando matan a un ser querido, no solo lo matan a él, la familia también muere de la tristeza. ¿Cuál reparación? No hay nada que repare esa pérdida", dice una de ellas.

Morris asegura que mientras realizaban el documental "vimos una arrogancia tremenda por parte de los jefes paramilitares cuando confesaban sus crímenes".

"Cientos de víctimas tenían que pedir dinero prestado para llegar a la audiencia y el paramilitar no quería decir nada. Las víctimas volvieron a ser humilladas", afirmó Morris en entrevista con AFP.

"Impunity" incluye también la voz de los paramilitares críticos de ese mismo proceso de desmovilización, como Ever Veloza (alias H.H.), extraditado a Estados Unidos en 2008 poco después de la polémica entrega a la justicia de ese país de un grupo de 13 de los más importantes ex jefes de las AUC.

"Cada vez que nosotros hablábamos de las personas que se beneficiaron de la guerra, salían los 'héroes de la patria' a decir que éramos unos mentirosos" dice H.H., quien en sus declaraciones se refiere a "empresarios, políticos y militares" ligados a los paramilitares y con intereses que iban más allá del combate a la guerrilla.

Por ello, "es mejor seguir hablando de los campesinos inocentes que decapitamos. Ellos no le importan a nadie, por ellos nadie arma escándalo o pide respeto", agregó.

"Impunity", que tuvo financiamiento del Instituto Internacional para la Justicia Transicional, el Fondo Global para la Paz de Canadá y la sección de arte y cine de la TV estatal suiza fue estrenada en marzo de este año en el festival internacional de Derechos Humanos de Ginebra.

En Colombia sólo se ha podido mostrar en una ocasión en la Universidad Central debido "a la falta de interés de los distribuidores", lamentó Morris.

Morris y Lozano denunciaron amenazas contra su vida mientras realizaban la película, y el equipo de la televisión suiza que les apoyaba tuvo que salir de Colombia por seguridad.

"Impunity" ganó el premio en la categoría de mejor documental en el festival de cine de Tolouse (Francia) 2011 y se ha presentdo ya en Holanda, Brasil y Argentina.

viernes, 25 de marzo de 2011

Operación Masacre


En 1956 un contra-golpe militar contra la autodenominada Revolución Libertadora fracasa, y en un terreno descampado de José León Suárez, provincia de Buenos Aires, Argentina, son asesinados varios civiles sumariamente sospechados de formar parte del alzamiento. Sin embargo siete personas logran sobrevir a la matanza y contar la historia.

Operación Masacre está basada en el libro homónimo escrito por Rodolfo Walsh. Fue dirigida por Jorge Cedrón y sus protagonistas fueron Norma Aleandro, Carlos Carella, Víctor Laplace, Ana María Picchio, Walter Vidarte y Julio Troxler. Se estrenó en 1973.

jueves, 17 de marzo de 2011

Juanita Acosta es Nydia Tobón en la película "Ilich: Historia de Carlos"

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Por Muhammad Abdallah
Ilichramirez.blogspot.com

Aunque el comandante Ilich Ramírez me ha expresado su disgusto con algunas de las cosas que cuenta Nydia Tobon en su libro, yo creo que es uno de los pocos testimonios amigables que tenemos para defender la imagen del Comandante. Y podemos asegurar que el año próximo Nydia Tobon volverá a ser noticia y quizás se reedite su libro. Así mejor alertar a los seguidores de este website de lo que estamos hablando.

Se han escrito docenas de libros sobre la vida de Ilich Ramírez Sánchez, alias “Carlos”. El 99% son volúmenes redactados por periodistas occidentales, llenos de prejuicios, tópicos y exageraciones. Periodistas que, en el mejor de los casos (como David Yallop) ni siquiera conocieron a Ilich o, simplemente hablaron con él unos minutos. Sin embargo existe una excepción: “Carlos ¿terrorista o guerrillero?. Mis vivencias”, de Nidya Tobón.

Nydia Tobón, revolucionaria colombiana (de origen vasco) y compañera y amiga de Ilich Ramirez durante sus operaciones revolucionarias en Europa, fue detenida poco después del suceso de la Rue Toullier de París, cuando Ilich escapa del cerco policial francés, y su identidad se hace conocida mundialmente. Durante su encierro en las prisiones británicas de Brixton y Holloway, ordenó sus recuerdos y vivencias personales de cuatro años de convivencia y amistad con Ilich y redactó este libro. Libro que la autora resume en el prologo: “Este no es el relato de un reportero apremiado por el tiempo, obligado a presentar el suceso del dia siguiente, sino las reflexionadas vivencias de alguien que por circunstancias diversas vivio los hechos muy e cerca, y al final de la trama se convirtió en uno de los protagonistas”. (Pag. 9)

En sus más de 200 páginas nos encontramos con un Ilich Ramírez que nada tiene que ver con las descripciones sensacionalistas e interesadas que la prensa internacional hacia de “El Chacal”. Descubrimos a un Ilich humano, amante del baile, la diversión y atractivo para las mujeres, pero también al revolucionario comprometido, hasta las ultimas consecuencias, con su ideología.

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Nydia Tobón conoció a Ilich en 1972, en el transcurso de una fiesta celebrada en el Centro Colombiano de Londres. Su primera impresión fue la de “un tipo atractivo, fuerte, de pelo crespo amelado y piel blanca rosa. Parecía un estudiante formal, de “buena familia”, de cara casi aniñada. Le calculé 25 años y una estatura aproximada de 1,75…”. (Pag. 44)

Nace así una estrecha relación, tanto con Ilich Rámirez como con Michael Waheb Moukarbal, a quien se refiere cariñosamente como “el chiquitín”, que formaba parte del comando revolucionario de Carlos en Europa, y que moriría en los sucesos de la Rue Toullier, tras delatar a Ilich a la policía francesa.

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Nydia realizaba misiones logísticas y de apoyo para el comando de Carlos en Londres y París, Florencia y Milán, La Havre o Saint-Tropez; desde el alquiler de pisos (apartamentos, nota de Cine y resistencia) hasta hacerse pasar por su esposa como tapadera. Y durante esos años de convivencia pudo conocer a fondo al temido Carlos, a quien describe como una nueva forma de guerrillero, alejado de los tópicos convencionales: “Carlos desmitifica al revolucionario serio, trascendentalista, aburridor, dogmático y almidonado, negado par las satisfacciones de la vida, para el placer… Carlos es, simplemente, el revolucionario sin pose, sin maquillaje ni oficina de relaciones públicas, sin ruedas de prensa ni entrevistas para la televisión. Es de aquellos que jamás serán jubilados…” (Pag. 79). Y narra muchas anécdotas que reflejan el carácter generoso y humano del comandante Carlos, como una ocasión en que se quitó su abrigo y ropas caras para regalarlas a unos camaradas más necesitados (Pag. 82), o el encuentro con unos músicos latinos en las calles de Paris, que tocaban esperando una ayuda de los transeúntes franceses, que sin embargo pasaban a su lado sin dedicarles siquiera una mirada; Nidya Tobón e Ilich decidieron, ante aquel desprecio, ponerse a bailar al son de los músicos, para llamar la atención de los paseantes, mientras Moukarbal recogía las limosnas con su propio sombrero. Esa noche los músicos comieron y durmieron caliente en Paris. (Pag. 35)

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La autora habla también de los odios y desprecios de Carlos por los vicios y miserias del sistema imperialista: “Quisiera entrar, ametralladora en mano, al nido de los traficantes de drogas y hacer cagar de miedo a esas ratas, quitarles todo el dinero para entregarlo a la revolución. ¡Con esta canalla sobra la piedad!” (Pag. 114). Y cuando todos los servicios secretos del mundo seguían el rastro de “el Chacal”, Ilich Ramirez solo mantenia contacto telefónico con Nydia, al menos hasta el momento de su detención.

Tobón conoció a muchos de los personajes fundamentales en la historia de Carlos. Y a través de sus vivencias personales podemos conocer a algunas de sus amantes como Angela Otaola o Amparo Silva, familiares como su papá Altagracia o su hermano Lenin, y hasta compañeros de lucha como Antoine Bouvier o Mohammed Boudia, antecesor de Carlos en el liderazgo del comando y que fue asesinado por los agentes del Mossad protagonistas de la Operación Ira de Dios, que Steven Spielberg relata en su ultima película “Munich”. Boudia y Carlos prepararon juntos varias de las operaciones mas famosas de la lucha revolucionaria en Europa.

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Mas conocedora de los sentimientos y objetivos del comandante que todos los periodistas occidentales juntos, Nidya llega a comparar al revolucionario venezolano, con el libertador de América: “Carlos ha escogido este camino. Al igual que se comprende el ideal que orientó los sueños de Bolivar hacia la unidad de los pueblos hispanoamericanos, o los ímpetus de Miranda al colocar su espada como ofrenda por la causa libertadora en uno u otro continente. Venezolanos ambos, abandonaron la estrechez del ámbito local para demostrar con amplitud de espíritu que la lucha por la libertad, que la revolución de los pueblos no cabe en moldes fronterizos, no la ciñen el azar de la circunstancia geográfica.” (Pag. 83)

Hoy la actriz colombiana Juanita Acosta dará vida a su paisana Nydia Tobon, como el actor Edgar Ramírez lo hace con su paisano Ilich Ramirez. Ojalá los guionistas de la película sean tan fieles con la realidad y no intenten volver a mancillar la imagen del comandante Carlos, a través del papel de la actriz colombiana.

Publicado originalmente en diciembre de 2009

miércoles, 3 de noviembre de 2010

"Yo soy guerrillera de las Farc": Tanja Nijmeijer

Por Camilo Jiménez
Semana

La cadena radial holandesa "Radio Nederland" publicó el segundo video de la entrevista exclusiva a la guerrillera holandesa Tanja Nijmeijer, quien aparece por primera vez desde 2003 ante una cámara de televisión. El material pertenece al periodista colombiano Jorge Enrique Botero.


La cadena radial holandesa “Radio Nederland” publicó hoy a medio día (hora holandesa) un video exclusivo en el que aparece la guerrillera holandesa Tanja Nijmeijer por primera vez desde 2003 ante una cámara de televisión. El material pertenece al periodista colombiano Jorge Enrique Botero.

viernes, 23 de julio de 2010

Oliver Stone y sus críticos

Por Mark Weisbrot
Codirector del Centro de Investigación Económica y de Políticas (Center for Economic and Policy Research – CEPR)

Es estupendo hacer un documental sobre cómo los grandes medios de comunicación tergiversan la realidad y que las propias críticas de estos medios te den la razón. De hecho, su respuesta al documental South of the border, de Oliver Stone, cuyo guión yo mismo escribí junto a Tariq Ali, corrobora las tesis del filme.

La primera tesis tiene que ver con el descuido –o desconocimiento– que caracteriza las informaciones sobre las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, un problema al que los grandes medios contribuyen frecuentemente. En varias críticas hubo confusión a la hora de reconocer a los presidentes y a los países. Quizás el ejemplo más patético fue en The Washington Post, donde se publicó una fotografía de Sacha Llorenti –ministro de Gobierno de Bolivia– identificándolo como Evo Morales. Llorenti es desconocido en Estados Unidos, pero aparece en la película traduciendo al presidente Morales. Alguien en el Post debió de suponer que el tipo más blanco de los dos hablando en inglés debía ser el presidente.

La feroz crítica de Larry Rohter sobre la película acaparó la mayor parte de la primera página de la sección de arte de The New York Times, con un gran subtítulo que decía: “Surgen dudas sobre su veracidad”. Sin embargo, falló en encontrar errores fácticos en la película (a pesar de varios intentos desesperados). En una de esas incursiones, utilizó datos de las importaciones de petróleo entre los años 2004 y 2010 para tratar de refutar las declaraciones que un analista de la industria petrolífera –que aparece en una escena de televisión en el filme– realizó en abril de 2002. El corte (de unos cinco segundos) no tendría relevancia para la película en ningún caso, pero, aun así, Rother se equivocó.

Hay demasiados errores en las críticas al documental para citarlos todos aquí. Muchos juzgaron la historia en términos ideológicos, perdiéndose la mayoría (o la totalidad) de los puntos principales del filme. Por ejemplo, el documental proporciona cinco elementos que prueban que Washington estaba involucrado en el golpe de Estado que derrocó al presidente electo de Venezuela, Hugo Chávez, en 2002. Entre ellos se encuentra un documento del Departamento de Estado de Estados Unidos que reconoce que “la Fundación Nacional para la Democracia, el Departamento de Defensa y otros programas de asistencia proporcionaron entrenamiento, construcción institucional y otros apoyos a individuos y organizaciones reconocidos como activamente involucrados en la corta expulsión del Gobierno de Chávez”.

Este, junto al resto de testimonios documentales que aparecen en la película (alguno de los cuales no ha llegado nunca a los medios de comunicación), construye un argumento convincente de que Washington estuvo involucrado en el golpe. Esta conclusión fue respaldada por Scott Wilson, corresponsal de The Washington Post en el momento en que lo entrevistamos, y que informó desde Caracas durante el golpe.

Eduardo Porter, miembro de la junta editorial de The New York Times, también aparece en el filme refiriéndose al apoyo de la Administración Bush al golpe: “La implicación del Gobierno de Estados Unidos en el golpe de Estado fue la peor decisión que podía haberse tomado. No sólo forjó la eterna enemistad de la Administración Chávez, sino que hizo muy difícil que cualquiera en Latinoamérica sintiera simpatía por Estados Unidos”.

Sin embargo, ha habido miles de artículos y análisis radiofónicos sobre las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela en los últimos ocho años, pero casi nada acerca del papel que jugó Estados Unidos en el golpe. Como mucho, Estados Unidos es señalado como responsable por Hugo Chávez, una fuente que es sistemáticamente demonizada y desdeñada en una suerte de apoyo tácito de los periodistas al Gobierno de Estados Unidos. La mayoría de los que reprobaron South of the border parecen también ver esta cuestión, así como las pruebas presentadas, como irrelevantes.

Las reseñas que sí aceptaron las críticas a los medios de comunicación coincidieron en señalar como culpable a la cadena Fox. Pero el filme pone un especial énfasis en que este problema es de todos los medios, no sólo de la Fox o de los telediarios, que han venido dando a los norteamericanos una impresión más que distorsionada de los cambios históricos que han tenido lugar en la última década en Latinoamérica. Fue precisamente la junta editorial de The New York Times la que respaldó abiertamente el derrocamiento de un Gobierno electo democráticamente durante el golpe de 2002, hecho que constituye uno de los pilares del filme. Esta cuestión también pasó desapercibida, a pesar de que fue un comportamiento que uno de los periódicos más importantes de Estados Unidos no había tenido en 30 o 40 años.

Como cabía esperar, los medios exhibieron ante el filme la misma hostilidad que caracteriza sus informaciones sobre el tema que en él se trata (aunque también hubo opiniones favorables). La de Los Angeles Times, que contenía varios y grandes errores, la criticaba por no tener suficiente sustancia. Pero parece que la sustancia del filme era demasiado para la mayoría de los medios.

jueves, 24 de junio de 2010

Oliver Stone: “Muestro la otra cara a un país desinformado con tonterías”

El cineasta Oliver Stone y el Presidente de Venezuela Hugo Chávez. Foto de archivo

El cineasta Oliver Stone y el Presidente de Venezuela Hugo Chávez.


El cineasta Oliver Stone sostiene que su documental “Al sur de la frontera” que estrena esta semana en Estados Unidos, es para mostrar “la otra cara” de los procesos políticos de izquierda en América Latina “a un país desinformado con tonterías”, dijo a la AFP.

En 78 minutos el documental da una lectura de los movimientos políticos desde el punto de vista de Hugo Chávez en Venezuela, de Evo Morales en Bolivia, de Lula da Silva en Brasil, de Cristina Kirchner en Argentina, de Fernando Lugo en Paraguay, de Rafael Correa en Ecuador y de Raúl Castro en Cuba, presentados como un proceso conjunto.

“South of the border” se estrena el viernes en Nueva York y la próxima semana en Los Angeles y otras ciudades como el primer documental de Oliver Stone de mayor difusión en los cines de su país.

viernes, 28 de agosto de 2009

La RAI rechaza el tráiler de una película crítica con Berlusconi

La cadena pública italiana lo ha censurado por considerar que no se trata de "una película sino de un mensaje político".



Por Rebelión

La televisión pública italiana RAI ha prohibido la emisión del tráiler de un documental crítico con el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, titulado Videocracy, según informaron hoy los medios de ese país.

Videocracy muestra el nacimiento y la evolución del grupo de comunicación Mediaset, controlado por Berlusconi, y será la película protagonista de una velada especial que realizarán conjuntamente la Semana Internacional de la Crítica (SCI) y Jornadas de los Autores, las dos principales secciones paralelas de la Mostra de Venecia.

La RAI y Mediaset, en contra

El diario La Repubblica asegura que la razón por la que la RAI ha rechazado emitir el tráiler es porque la película dice que el 80% de los italianos utilizan la televisión como fuente principal de información.

Según el periódico italiano, la RAI considera que esta idea podría llevar a pensar que el Gobierno trata de influir en los ciudadanos para asegurarse un consenso, sobre todo teniendo en cuenta que Berlusconi controla el grupo Mediaset, del que forman parte tres de los cuatro canales privados que pueden verse actualmente en territorio italiano.

Además, la RAI señaló a través de una carta que, a pesar de que Italia no se encuentra en un periodo de campaña electoral, el pluralismo de la cadena "es sagrado" y que si en el anuncio de la cinta es posible identificar una crítica a una facción política, entonces éste debe ser sucedido por otro mensaje de la ideología opuesta.

Por su parte, Mediaset ha atribuido su rechazo al tráiler a que "es un ataque al sistema de televisión comercial", según ha asegurado el responsable de la distribuidora de la película, Domenico Procacci.

Procacci ha explicado también que la película es un relato sobre los cambios que ha sufrido Italia en los últimos treinta años, y no un ataque contra Berlusconi como han interpretado la RAI y Mediaset.