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viernes, 22 de septiembre de 2017

La película de la guerra de Colombia

Tres documentales muestran distintas versiones del proceso de paz que terminó con medio siglo de conflicto armado en el país



Por Ana Marcos
El País

La presidencia de Donald Trump, los atentados de ISIS en Europa, las catástrofes naturales,... La actualidad informativa le ha reservado solo un minuto de gloria al final de medio siglo de guerra en Colombia. El cine intenta saldar la deuda con tres documentales, en apenas seis meses, sobre el proceso de paz que desarmó a las FARC, la guerrilla más potente y antigua de América Latina.

La periodista colombiana Natalia Orozco fue la primera en presentar su relato sobre los cuatro años de diálogo en La Habana que culminaron en la firma final del Teatro Colón de Bogotá el pasado noviembre. El silencio de los fusiles se presentó en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias. A la proyección acudieron el presidente Juan Manuel Santos, el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, y altos miembros de la ya exinsurgencia. Fue en marzo, meses antes de que todas las armas de las FARC estuvieran en manos de la ONU. Una suerte de ejercicio previo de reconciliación ante la pantalla grande que les devolvía el reflejo de los peores momentos de la negociación.

"Me interesaba retratar el lado más íntimo de ambos bandos. No juzgar, pero tampoco justificar las acciones de ninguno de ellos. Para mí es tan culpable la guerrilla que secuestraba y mutilaba como el Ejército que mató a civiles [se refiere al escándalo de los 'falsos positivos', campesinos asesinados que hicieron pasar por guerrilleros para cobrar recompensas] y los políticos que robaron plata", dijo la directora en una entrevista en el diario El Mundo.

Orozco consiguió un acceso privilegiado al Gobierno y a las FARC. Marc Silver, autor de To end a war, otra de las películas sobre el proceso que se estrena este fin de semana en las salas colombianas, abrió unas cuantas puertas más. El cineasta londinense no da muchas pistas de cómo consiguió meterse en el coche blindado de Santos. "Fue un gran trabajo del equipo de producción", cuenta durante su visita a Bogotá. El documental cuenta con el apoyo de la productora colombiana Miracol Media y Univision Story House.



Para ganarse a las FARC y conseguir que, mientras 900 periodistas batallaban por una declaración en la X Conferencia de la guerrilla (la última en armas, el pasado septiembre en los Llanos del Yarí), su equipo tuviera acceso ilimitado, la tarea fue más tediosa. Silver les mostró uno de sus trabajos, 3 1/2 minutos, 10 balas, sobre los disturbios raciales en Estados Unidos. Suficiente.

"No quería hacer una película de datos y entrevistas, sospechaba que otra gente estaba haciendo eso", relata. Su aproximación al conflicto es más artística desde el punto de vista técnico, sin olvidar los hechos. Para explicar la complejidad de la guerra y el proceso a todos los públicos, no solo al colombiano, encontraron un mediador para transmitir información precisa: el periodista Jorge Enrique Botero, uno de los mayores expertos en el conflicto armado. Pero también uno de los principales objetivos de ese sector que se ha opuesto a la negociación desde sus inicios. Botero y terrorista se convirtieron en sinónimos durante demasiado tiempo en Colombia. "No solo es un reportero, su historia se desarrolla de manera paralela a la del país", apunta el director. Una de las mujeres del informador fue desaparecida.

El único que falta en To end a war es el expresidente Álvaro Uribe, principal opositor al proceso de paz con las FARC. "Es una pena, soy consciente de que falta una parte de la historia, sobre todo teniendo en cuenta la importancia del resultado del plebiscito", reconoce Silver. "Pero nos puso una condición imposible: no podíamos editar su parte".

La tercera propuesta es de la también reportera colombiana Margarita Martínez Escallón. Rostros de paz se ha convertido en la versión oficial del Gobierno. El propio presidente convocó a un pase especial en un teatro de Bogotá. Los protagonistas son los mismos, los escenarios en La Habana y Colombia se repiten, pero el relato de Santos y su equipo prima sobre el de los guerrilleros y el de la oposición.

viernes, 6 de enero de 2017

“Filmé a Marulanda en plena guerra”

Recuerdo inédito de Pepe Sánchez sobre su intervención en el filme “Riochiquito”. Sánchez, reconocido director, actor y guionista, murió el pasado 22 de diciembre a los 82 años



Por Roberto Romero Ospina

“Hubo un momento, en medio de la candela, que los franceses quisieron meterse para filmar algunas escenas de guerra siguiendo una trocha, y nos encontramos con Manuel Marulanda diciéndonos: ‘para qué se van a meter por allí, si esos tiros salen de matorrales y no se ve nada y después, si les pasa algo, me los van a cobrar a mí’”. Así inició Pepe Sánchez su relato para una entrevista que solo ahora se conoce.

Fue la primera vez en su largo recorrido de cineasta, actor y director de televisión, que Pepe Sánchez reveló su experiencia como asistente de uno de los documentales históricos de la resistencia campesina que se fraguó en 1964 tras la ofensiva militar a la región de Marquetalia, que desencadenó la guerra de medio siglo con las FARC que ahora está culminando con la paz negociada.


Días antes de cumplirse 50 años de la ofensiva, Pepe Sánchez compartió detalles de su participación en la filmación de Riochiquito. En el Café de la Memoria, envuelto en una gruesa bufanda gris y cachucha de marino, también contó pasajes decisivos de su vida que revelan su compromiso social, que poco o nada reflejan los balances mediáticos que lo enmarcaron como un inofensivo hombre de la farándula.

Sin embargo, él participó en las jornadas estudiantiles del 8 y 9 de junio de 1954 como alumno de Derecho de la Universidad Externado y fue testigo de la matanza estudiantil perpetrada durante el régimen de Rojas Pinilla. Cuando Guillermo León Valencia comenzó a preparar “su ofensiva contra las llamadas repúblicas independientes del sur del Tolima en Marquetalia y Riochiquito, él ya sabía de televisión y cine.

Tanto él como su familia eran amigos del dirigente comunista Diego Montaña Cuéllar, en cuya casa “se hablaba de marxismo y se echaban tragos”. Fue él quien le propuso hacer un documental de esas regiones campesinas. “Diego me dijo que hiciera una lista de lo que se necesitaba. Incluí una cámara, equipos de sonido y luces. Eso quedó en manos del partido, pero el trámite se demoró mucho”, recordó Pepe.

La guerra estalló en Marquetalia en 1964 y el proyecto de Pepe Sánchez tuvo un giro inesperado. “Montaña me llamó a comienzos de 1965 y preguntó si seguía interesado en la idea de filmar. Ante mi respuesta, ‘yo encantado’, me contó que iban a llegar dos cineastas franceses enviados por el documentalista holandés Joris Ivens”, en su momento conocido como el “Holandés errante”.

Los elegidos fueron el camarógrafo Jean Pierre Sargent y el director Bruno Muel. El papel de Pepe Sánchez fue ser consejero y traductor, aunque a veces metía la cucharada dando ideas para el filme. “Duramos diez días en llegar a Riochiquito, a donde se habían desplazado los campesinos de Marquetalia. Allá estaba el Estado Mayor Central de las nacientes guerrillas que se convertirían en las FARC”.

“Pasamos un puesto lleno de militares a quienes mostramos credenciales que había conseguido. Entramos como documentalistas para realizar un supuesto trabajo sobre las aves de la selva y los indígenas paeces, pero en verdad entrevistamos a Jacobo Arenas, quien apareció en la cinta haciendo arengas; a Manuel Marulanda y al joven revolucionario Hernando González, a quien conocía desde mi época universitaria en Bogotá”, contó Pepe Sánchez.

En su memoria quedó la imagen de Manuel Marulanda como “el más callado de todos, de gran sencillez”, y también la referencia del momento de cruzar de nuevo el puesto militar, esta vez a caballo, aprovechando una tregua entre los dos bandos. La filmación se convirtió en un documento histórico sobre la etapa de creación del movimiento de autodefensa campesina y la resistencia de Marquetalia.

“De Marulanda recuerdo su olfato de estratega guerrillero. Un día, antes del alba, comentó seguro: ‘a las 8 desayunamos y de inmediato vamos a las trincheras, pues no demoran en bombardearnos’. Así fue. Todo quedó registrado en las cámaras. Después dijo: ‘Vamos a almorzar, que esos vuelven a las dos’. La andanada de metralla y fuego terminó a las cinco de la tarde”.

En veinte minutos, quedaron para la posteridad escenas de ranchos quemados, vuelos rasantes de la aviación militar, éxodo campesino, arengas de Marulanda o de Jacobo Arenas y decenas de hombres con el fusil al hombro emprendiendo una lucha que marcó medio siglo de historia. Al final del documental, en la banda sonora quedaron retumbando ecos de música indígena.



“El material fue editado en París con locución de Alberto Rojas Puyo. Yo quise filmar más el lado humano de la tragedia, pero los franceses le dieron más fuerza a la parte política”, recalcó Pepe Sánchez, quien después detalló la odisea de la salida. “Fueron quince largos días de marcha. Nos condujo el comandante Hernando González, pero a su regreso se equivocó, tomó la misma trocha y lo emboscaron”.

A Sánchez le tocó subir picos altos del Cauca y descender a las llanuras ardientes del Tolima para ponerse a salvo y resguardar el material fílmico. “Como sabían que habíamos estado con los guerrilleros, la orden militar fue disparar sin contemplaciones. Pasamos días sin alimento, comiendo almendras de monte, hasta que otro grupo nos recibió con provisiones y pudo llevarnos hasta las goteras de Bogotá”.

Los cineastas franceses fueron detenidos a su regreso y en menos de 24 horas expulsados de Colombia. Sánchez quedó a cargo de los rollos y preservó el material, que en menos de dos meses se dio a conocer al mundo. En el filme se ve a Marulanda escribiendo a máquina. Sánchez aportó su evocación: “Escribía todas las mañanas una bitácora de los sucesos, que luego revisaba Jacobo Arenas, quien tachaba algunas cosas”.

Pepe Sánchez nunca apareció en los créditos del documental Riochiquito, lo cual no impidió que lo investigaran. “Me buscaron y el conocido abogado Rafael Poveda, mi apoderado, me aconsejó que me presentara ante el juez Muñoz Martínez, un conservador que hizo especialización en interrogatorios en la España franquista. Fue difícil, pero yo me sentía orgulloso”.

Fue a tres diligencias y en la última se enteró de que las autorizaciones para entrar a la zona habían desaparecido del expediente. “Ante esa circunstancia, Poveda y mi familia me dieron una orden: piérdase de inmediato. Me refugié en Chile, allí pasé cuatro años y trabajé como asistente de Miguel Littin en su  película El Chacal de Nahueltoro. A pocos meses para el golpe de Pinochet, regresé a Colombia”.

Se unió a un grupo de cine político que encabezaba Carlos Álvarez y con él hizo documentales que mostró en barriadas populares, sindicatos y movimientos estudiantiles. A veces lo acompañaron su hermano Carlos Sánchez o su amiga Gabriela Samper. Es decir, Pepe Sánchez fue gestor de una línea de dramaturgia comprometida, con una razón adicional: hace más de medio siglo fue testigo de los orígenes de la guerra en Riochiquito.

lunes, 15 de febrero de 2016

A 50 años de su muerte, la figura de Camilo Torres se mantiene relevante

"El rastro de Camilo", nuevo documental sobre el sacerdote, sociólogo y revolucionario colombiano


Por Señal Colombia

Ese lunes 15 de febrero se cumplen 50 años del fallecimiento de una de las figuras más inquietantes de la historia reciente de Colombia: Carmilo Torres, el "cura guerrillero". A propósito de esta efeméride, Señal Colombia, en coproducción con Laberinto Producciones y Les Films Grain de Sable, presenta ese mismo día a las 8:00 p.m. el documental 'El rastro de Camilo', del director Diego Briceño Orduz.

Esta producción incluye una serie de entrevistas a personajes cercanos e investigadores de Camilo Torres, además de imágenes de archivo, videos y voces compiladas. También explora distintas facetas de Torres y su relevancia como personaje en la historia del conflicto colombiano, e indaga sobre la búsqueda que se ha realizado de sus restos.

Camilo, el personaje

Conocido como "el cura guerrillero", Camilo Torres fue un religioso y académico proveniente de una familia de la clase media alta bogotana que se unió a la guerrilla del ELN y murió en su primer combate el 15 de febrero de 1966 en Patio Cemento, Santander.

Sin embargo, Camilo Torres tuvo múltiples facetas en su vida. Fue conocido por su vida académica, sacerdotal y social. Torres nació en Bogotá en 1929, en su juventud ingresó a la Universidad Nacional realizando un semestre de derecho para, posteriormente, ingresar al Seminario Conciliar de Bogotá y ordenarse como sacerdote en el año 1954.

Con el propósito de especializarse ingresó en 1955 a la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, lugar que le otorgó el título de sociólogo. En 1959, Torres decidió volver a la Universidad Nacional de Colombia donde se vinculó como profesor en la facultad de ciencias económicas. En ese momento comenzó a afianzarse en su posición frente al marxismo y la revolución cubana.

Dos años después, comenzó a tener inconvenientes con las autoridades eclesiásticas y civiles, quienes se empeñaban en reprimir la protesta social y controlar toda forma de disidencia, motivo por el cual se fue acercando a los grupos radicales de la universidad. Entre 1962 y 1964, en los Llanos Orientales, Torres trabajó con los campesinos y el Instituto Colombiano para la Reforma Agraria, lo cual lo convenció de que su país necesitaba un cambio social radical.

Posteriormente, publicó el semanario 'Frente Unido' y, en el proceso de impulsarlo, Torres llenó plazas públicas generando un vertiginoso ascenso político. Pero ahí no termina todo, el hostigamiento y la persecución no se dejaron esperar y finalmente decidió unirse en la guerrilla, el primer paso hacia su muerte. En su primer combate - el 15 de febrero de 1966-, el llamado "cura guerrillero" murió tras una emboscada del Ejército.

El paradero de sus restos

Sus restos mortales fueron sepultados en algún lugar clandestino, que hasta el día de hoy es motivo de controversia.

El mismo Álvaro Valencia Tovar, General retirado del Ejército, quien en 1966 comandó la emboscada que dio de baja a Torres, dio sus declaraciones para el documental antes de fallecer en julio de 2014. "No quería que el cadáver de Camilo fuera convertido en una bandera política", aseguró Tovar.

A los familiares no se les ha entregado oficialmente los restos de Camilo Torres. Éste es uno de los temas que trata el documental.

El 16 de enero de 2016, semanas antes del aniversario de su muerte, el presidente Juan Manuel Santos ordenó la búsqueda de los restos de Camilo Torres como un gesto simbólico, en concordancia con el clima de reconciliación que promueven las gestiones de su gobierno en busca de un fin al conflicto con la guerrilla de las FARC.

Tráiler



Las voces del documental

El documental examina las distintas facetas del personaje a través de los testimonios de las personas que lo conocieron en vida y que incluso hoy, 50 años después de su muerte, investigan su vida y legado. Todas las personas que participan en el documental ponen una pieza para armar el rompecabezas de un personaje que ha trascendido a través de todos estos años. A continuación, se listan algunos de estos testimonios.

"Hicieron una emboscada muy bien montada, pero con las instrucciones que yo les dí a ellos".

"Compré, con mis fondos, sin factura, una urna funeraria y lo sepulté en el sitio más inimaginable del mundo".

"No quería que el cadáver de Camilo fuera convertido en una bandera política".

Álvaro Valencia Tovar, General retirado del Ejército

"Como orador no era que fuera muy bueno, pero con las manos expresaba mucho".

"La mamá sí luchó mucho porque se los entregaran -los restos de Camilo Torres- pero sí sería rico tenerlos para desvirtuar muchas cosas, ¿no?"

Leonor Muñoz, amiga cercana de Camilo Torres

"Estoy absolutamente segura que un día harán justicia de entregarme el cadáver de mi hijo, considero que es una cosa inhumana que no me lo entreguen. Estoy esperando la contestación del Presidente de la República".

Isabel Restrepo, madre de Camilo Torres

"Camilo consideraba que el papel fundamental del sociólogo tenía que ser un papel transformador".

María Elvira Naranjo, socióloga

miércoles, 21 de octubre de 2015

Una de las desaparecidas del Palacio de Justicia identificadas es la joven que inspiró "Siempreviva"

Se trata de Cristina Guarín, cuya historia se aborda en la película colombiana la "Siempreviva", basada en la obra de teatro homónima de Miguel Torres de 1994


Por Semana.com

“Cuando me informaron lloré frente a 20 funcionarios de la Fiscalía, sentí una mezcla de alegría y tristeza… de alegría porque este es el resultado de la persistencia, de 30 años de no olvidar. Y de tristeza porque me duele que esto no lo hubieran podido hacer mi papá y mi mamá: encontrar a Cristina”. Con estas palabras, René Guarín, el hermano de Cristina del Pilar Guarín Cortés, confirmó la noticia del hallazgo de los restos de ella.

Cristina era una de las empleadas de la cafetería del Palacio de Justicia en 1985 e hizo parte de las 11 personas desaparecidas tras la toma del M19 y la retoma por parte del Ejército colombiano.

René tuvo que esperar 30 años para entrar al laboratorio de Medicina Legal. Allí vio un pedazo de la falda escocesa que llevaba ese día su hermana, una joven licenciada en ciencias sociales que ganó una beca para estudiar un posgrado en España, y aceptó el trabajo de cajera en la cafetería del Palacio de Justicia para ahorrar un dinero antes del viaje. En el momento de la toma llevaba 36 días en este puesto.

Con la identificación de Medicina Legal se cierra un ciclo de búsqueda y espera para René y los familiares de Luz Mary Portela León y Lucy Amparo Oviedo, las otras dos mujeres cuyos restos también fueron encontrados. Sin embargo, se mantiene vivo su dolor y el de todo un país que no deja de preguntarse qué sucedió ese 6 de noviembre al interior del Palacio de Justicia. Pero sobre todo qué pasó con ellas después de haber salido con vida de ese infierno.

Precisamente este año, al conmemorarse 30 años de los hechos, se estrenó la película Siempreviva (dirigida por el caleño Klych López) que revive esos eventos y pretende resistirse el olvido. La película está basada en la obra de teatro de Miguel Torres que se presentó por primera vez en 1994.

Andrea Gómez, la actriz que interpretó a Cristina en la Siempreviva, se reunió con su hermano René Guarín para construir el personaje. “Algo que no voy a olvidar nunca es que cuando ella desaparece su papá le empieza escribir poemas que espera algún día entregarle y su mamá nunca dejó que le tocaran su habitación. Pero ellos se fueron sin saber dónde estaba su hija y sin recibir sus restos”, dijo Andrea a Semana.com.

“La primera sensación que tuve al conocer la noticia fue de tristeza, luego ya de tranquilidad al pensar en René. Pero aquí inicia otro proceso que no deja de ser doloroso, porque aunque hayan encontrado los restos se pregunta uno el porqué y el cómo”.

A Andrea aún le causa “un dolor enorme contar un episodio tan doloroso para Colombia y que haya tantas preguntas sin respuesta. Pero la parte positiva de esto y lo digo con toda certeza es que el arte sí es una herramienta para sanar”.

sábado, 25 de abril de 2015

Pizarro: 25 años después

Este domingo 26 de abril se cumplen 25 años del asesinato de Carlos Pizarro. En Señal Colombia contaremos otro lado de la historia de este personaje en el documental "Pizarro".


Por Señal Colombia

Desde muy joven, Carlos Pizarro demostró su afinidad por la política y los ideales comunistas a través de su participación como activista. Su comandancia en la guerrilla urbana M-19 y su posterior liderato político hacen parte de la historia de Colombia, pero especialmente, de la historia de su familia.

Carlos Pizarro fue el primer guerrillero en aceptar que él y su equipo podían aportar más a la construcción de país fuera de la clandestinidad y como parte activa de la política del país; así, después de haber firmado la paz con el gobierno colombiano y después de haber entregado las armas, Carlos Pizarro se convirtió en uno de los candidatos presidenciales de la época hasta el 26 de abril de 1990, día en el que esa firma de la paz le costó la vida en un crimen que sigue sin esclarecerse.

Posterior a su muerte, su hija María José vivió por años en el exilio hasta que descubrió una carta que su padre le escribió y se dio cuenta que -sin importar lo lejos que vaya- no podrá escaparse de la imagen que él dejo.

El documental "Pizarro" sigue la búsqueda personal de María José en una historia sobre el peso de la herencia familiar, en la que reconstruye su vida y la de su padre para reconciliarse con él. Tras años de investigación, fotografías, entrevistas y videos de archivo, María José redescubre el padre ausente y el líder político en un viaje lleno de preguntas sin respuestas.

Esta cinta es una mirada a Pizarro 25 años después de su asesinato, a través de su hija. No te pierdas el estreno en nuestra pantalla este domingo 26 de abril a las 9:00 p.m. con repetición el lunes 27 a las 8:00 p.m. Únete a la conversación en Twitter con el hashtag #CarlosPizarro.

lunes, 23 de junio de 2014

Maradona es "De Zurda"

De Zurda es televisión única, lo que pasa ahí no está en ningún otro canal


Por Ómar Rincón

El Mundial es un espectáculo televisivo. Y el mejor programa de Brasil 2014 es de Telesur y se llama De Zurda con Diego Maradona y Víctor Hugo Morales: los más grandes del fútbol, uno jugando y el otro narrando.

Caracol, RCN, Directv, Win hacen sus programas de resumen de goles y polémicas, programas decentes y correctos. Para destacar, la buena conversación del profesor Alfaro en Caracol y la poesía de Valdano en RCN, donde Chilavert no luce mucho. El mejor canal es el de Directv, con sonido ambiente y sin locutores ni comentaristas.

Hay que resaltar el trabajo que está haciendo Señal Colombia con su especial Nuestro Mundial, que logra contar en otro tono la fiesta que se vive alrededor del fútbol. Y el de los canales regionales Somos Mundial, que es en directo, divertido y cuenta con la participación de los televidentes.

Las trasmisiones radiales están en dos estilos: uno más conversado en Caracol, uno más informativo en RCN. En RCN, aunque sabe de fútbol, molesta el tonito y la arrogancia del profesor Osorio; en cambio, muy bien por De Lillo como comentarista. En la línea de lo bueno están Guillermo Arango y Óscar Restrepo, y por Caracol lo hacen muy bien Peláez (el mejor), Mejía y Diego Rueda.

Y aparece bien Blu con el Tino, Sanabria, Pucetti y un comentarista argentino. El mejor programa en la radio es el Carrusel mundial de Caracol, porque permite una visión más diversa: además tiene mujeres (Georgina y Sonia) que saben mucho y le ponen otra onda al futbol.

Un programa maradoniano

Y ahora sí al mejor: De Zurda. No solo es fútbol: es política, religión, joda. Tiene canción propia que dice que “cuando el mundo está al revés es mejor pegarle de zurda”, creación de los músicos argentinos Gustavo Santaolalla y Gustavo Cordera, los colombianos de Chocquibtown y la mexicana Julieta Venegas. Y es que eso de que el fútbol y la política no van juntos es mentira. El fútbol es lo más político que tienen nuestras sociedades.

De Zurda tiene la presencia contundente de Víctor Hugo Morales, el mejor narrador de fútbol del mundo, y una excelente realización audiovisual en forma clipsera e irónica.

De Zurda es ‘el Diego’, que es un grande: cada frase suya, cada comentario, cada irreverencia es noticia. Y lo es porque “la pelota no se mancha”, luego él dice lo que todos quisiéramos decir y escuchar. Todo lo dice en clave propia, en plante de dios: no pide permiso al poder, lo revienta en cada idea.

De Zurda es televisión única, lo que pasa ahí no está en ningún otro canal; está ‘el Diego’, Víctor Hugo e invitados: por ejemplo el Tino (el Maradona colombiano por genio en la cancha y celebrity fuera de ella) y fue un programa imperdible. Y es muy bueno porque analiza, juega a la política, celebra la fe en el 10, tiene humor, es un programa ‘maradoniano’.

De Zurda va contra la “oligarquía del fútbol”, porque “La Fifa se está comiendo la pelota” porque “el dinero es el mensaje”. De Zurda se puede ver en Canal Capital a las 10:30 pm. ¡Imperdible!

viernes, 27 de diciembre de 2013

Imágenes fuertes

Que Cine Colombia se niegue a pasar en sus salas el tráiler de un documental del Centro de Memoria Histórica es un caso aberrante de censura. 

Por Marta Ruiz 

En marzo de este año Cine Colombia decidió hacerle un homenaje a Quentin Tarantino y trajo de nuevo a sus salas la película Pulp Fiction (Tiempos Violentos), un clásico del cine de violencia en el que John Travolta y Samuel Jackson no escatiman tiro en los sesos de sus víctimas, donde se consume cocaína en primerísimo plano y hay sangre a borbotones. Una buena dosis de estos ingredientes se puede ver en el tráiler con el que se promovió el regreso de la película:

   

Aunque no soy cinéfila, debo confesar que he visto algo de Tarantino: Perros de la reserva, Jackie Brown, la propia Pulp Fiction y por supuesto Kill Bill, a pesar de lo poco adorable que es Uma Thurman a la hora de matar. Son películas duras y aun así, que yo sepa, nadie sería tan insolente como para pedirles a los productores que cambien algunas de sus imágenes más fuertes. Eso, lo saben los programadores de cine, sería considerado censura, por no decir estupidez.

Pero qué paradoja. Cine Colombia acaba de negarse a pasar en sus salas un tráiler de dos minutos y medio para promover el documental No hubo tiempo para la tristeza, realizado por Jorge Mario Betancur y Patricia Nieto para el Centro de Memoria Histórica, y que resume el Informe General del Conflicto Colombiano Basta ya.

  

El Centro de Memoria llevaba varias semanas negociando la transmisión del tráiler, que no era gratis, por cierto, sino un negocio por el que se pagarían 140 millones de pesos. Ni siquiera se trataba de pasar el documental completo, que dura una hora y cuatro minutos y que explica en profundidad cómo llegamos a tener en las últimas décadas 220.000 muertos, 27.000 desaparecidos, igual número de secuestrados y cinco millones y medio de desplazados.

Este es un documental serio que muestra el sufrimiento, la lucha y la dignidad de las víctimas, y que explica la magnitud y las causas de la guerra colombiana. Y lo que buscaba el Centro de Memoria Histórica era promoverlo entre un público urbano al que el conflicto le vale huevo. A lo mejor con el tráiler, algún despistado adolescente, de esos que van al cine a hartarse de crispetas, se interesaba en la historia de su país, ya que, por cierto, en los colegios acabaron con esta asignatura.

Pero Cine Colombia (o quienes negocian por ellos) prefirió no publicar la pieza. Les pidió a los productores, de manera insolente, que quitaran las imágenes fuertes. Se refieren seguramente las llamas que consumen al Club El Nogal luego de un atentado terrorista, o a los cuerpos tendidos de varios campesinos luego de una masacre. Nada que no hayan mostrado los noticieros y nada que no merezca ser visto por los colombianos como parte del reconocimiento de la tragedia colectiva que hemos vivido.

Claro que hay que reconocer que los ejecutivos que pidieron la mutilación del tráiler le brindaron varias alternativas a Memoria Histórica. Por ejemplo, pasarlo por Blu Radio o publicarlo en El Espectador. Vaya uno a saber cómo pensaban estos genios del cine pasar una pieza audiovisual por la radio.

Para mí está claro que este es un caso de censura, agravado por ser Cine Colombia una empresa dominante en su área. Aunque, como es usual, a la arbitrariedad le sumen el peregrino argumento de que como entidad privada tienen derecho a publicar lo que bien les parezca.

Que Cine Colombia llene sus arcas con cine de violencia y se niegue a venderle un pírrico espacio a un documental emblemático sobre el sufrimiento de las víctimas es prueba de la fractura social que vivimos. De la corta visión de país que tienen ciertos empresarios y de que algunas de nuestras más influyentes industrias culturales están en manos de cínicos.

domingo, 9 de septiembre de 2012

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Silencio en el paraíso

Basada en hechos reales, Silencio en el paraíso aborda la historia de Ronald y Lady, dos jóvenes del barrio El Paraíso en Bogotá cuyas vidas se ven trastocadas por los falsos positivos.

Silencio en el paraíso, dirigida por Colbert García y producida por Ocho&Medio Comunicaciones narra la historia de Ronald, un jóven de 20 años que realiza publicidad con una bicicleta y un megáfono por las calles del barrio El Paraíso, en los cerros surorientales de Bogotá. Ronald conoce y se enamora de Lady, una habitante del mismo barrio. La historia de la pareja se ve frustrada por la aparición de un sargento y un teniente, quienes organizan “bajas” ficticias de combate (o falsos positivos) para obtener promociones y estímulos por parte del estamento militar.


Entre los actores de la película se encuentran Francisco Bolívar, Linda Baldrich, Esmeralda Pinzón y Alejandro Aguilar, y se realizó gracias al premio para la Posproducción de largometrajes del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico 2010.

viernes, 30 de septiembre de 2011

La gran pantalla lleva a Ecuador el drama de los desplazados colombianos

El drama de los desplazados colombianos llega a Ecuador a través de la gran pantalla en un festival de cine que comienza hoy, organizado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Por Núria Segura
EFE


Una de las cintas es la colombiana "Pequeñas voces", la primera película en 3D producida íntegramente en Suramérica, que relata la vida de cuatro niños que viven el conflicto colombiano, explicó a Efe el codirector de esta película Óscar Andrade.

Se utilizó la técnica 3D, precisó, para darle "voz a estos niños de una manera que no fuera ofensiva para el público".

Andrade manifestó que el filme, que se estrenó hace tres semanas en Colombia, relata la situación de estos menores "y su vida en el campo, la relación con la familia, su entorno, su forma de vivir".

El codirector enfatizó que se trata de rescatar "todo lo humano" del conflicto "a través de la mirada inocente de los niños que no tiene nada de política".

La película, nominada en la categoría de nuevos talentos del Festival de Venecia, se proyecta en el marco del ciclo de cine "Convivir en Solidaridad", que se desarrollará hasta el 6 de octubre, y que es organizado por Acnur, con la finalidad de abrir el debate sobre los desplazados, los refugiados y los inmigrantes.

En el certamen, entre otras, también participan la argentina "La mosca en la ceniza", que habla de dos chicas en un pequeño pueblo de ese país, "Rabia", una producción colombiana, mexicana y española que trata sobre la vida de unos inmigrantes a España, así como la mexicana "La Misma Luna", la historia de un niño y su madre, que trabaja de forma ilegal en los Estados Unidos.

La vida de tres niños en la sierra andina colombiana que tienen que enfrentarse a la disputa entre guerrilleros y paramilitares es el argumento de "Los Colores de la Montaña", según explica Carlos César Arbelaéz, su director.

Manuel, Juliano y Poca luz quieren ser futbolistas y un día les regalan un balón muy bueno, pero cuando empiezan a jugar con él, la pelota cae en un campo minado.

"En un primer plano, la película trata de cómo recuperar el balón, en un segundo plano, sobre el desplazamiento, la amistad", explicó Arbelaéz.

La cinta, que fue premiada el año pasado en el Festival de San Sebastián (España), también narra la llegada de los paramilitares a una zona donde había guerrilla, lo que provocó el desplazamiento de muchas personas, porque ambos lados tomaron la postura de que "estabas con ellos o contra ellos".

El cineasta dijo que en su país el conflicto armado ha dejado entre 4,5 y 5 millones de desplazados, pero la realidad es que también ha traspasado fronteras.

Según datos de la Cancillería ecuatoriana, en este país viven 54.000 refugiados, de los cuales el 98 % son colombianos.

Precisamente ayer, en la localidad limítrofe colombiana de Ipiales, se reunieron el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, con su homóloga colombiana, María Ángeles Holguín, para abordar el tema de los refugiados que viven en Ecuador.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, pidió a Colombia en una rueda de prensa "corresponsabilidad" para atender a los refugiados.

"Somos un país muy humano, muy solidario, que recibimos con los brazos abiertos a los que quieran ingresar a nuestra patria, pero somos el país de América Latina con más número de refugiados y somos también un país pobre y eso (la llegada de refugiados) hace colapsar nuestros servicios de salud o educativo", señaló Correa.

Pese a que el conflicto colombiano empezó hace más de cincuenta años, Arbelaéz se muestra optimista de que algún día termine.

"No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista", sentenció.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Colombia se estrena en cine 3D con un filme sobre los niños en el conflicto armado

La historia la narran cuatro menores de entre 8 y 13 años que relatan sus vivencias en el conflicto y aportan, además de su visión del problema, sus propios dibujos.

Por Efe



En una entrevista con Efe, el director del filme, Jairo Carrillo, señaló que la idea del proyecto partió de la necesidad de dar a conocer una historia que, en principio, resulta desconocida, y hacerlo además desde el punto de vista de los más vulnerables.

Y esas son las únicas voces que se escuchan, la de los niños, ya que los demás personajes, aunque existen, quedan mudos.

Ni una sola voz de adultos, ya sean de los familiares o de los miembros de las guerrillas, tienen cabida en esta película.

Para ello, Carrillo y su director adjunto, Oscar Andrade, realizaron 120 entrevistas y eligieron cuatro historias para el largometraje.

"Una de las cosas más importantes es que las historias no fueran repetitivas", explicó Carillo, al añadir que otro motivo esencial para elegirlas era que los niños pudieran explicarse de forma natural "porque puede haber historias que sean dramáticamente fuertes pero si el niño no es fluido entonces no podrían considerarse".

Y esto "porque lo importante es que son testimonios reales y eso es lo que le llega a la gente, que piense: lo que estoy escuchando sí pasó, no es ficción y no es un actor", aclaró.

La aventura que decidieron emprender en el mundo de las tres dimensiones se debe, explicó a Efe el director, a que es una forma más intensa de llegar al público, ya que éste puede meterse en primera persona en la película y en las acciones que se narran.

"Cuando estuvimos en (el festival de) Venecia con el largometraje (en dos dimensiones) pensamos, gracias a la reacción del público, cómo hacemos para que una película con consciencia social la gente la vea", agregó.

Y encontraron la solución: "Apareció Avatar en 3D y dijimos, ésta es la técnica que debemos mostrar para que la gente común y corriente vea esta película y que les llegue", explicó Carrillo.

El futuro de este proyecto está muy claro para él: "es una película hecha por un colombiano y para un público colombiano, para que se utilice como material educativo, que lo coja una ONG internacional y lo podamos distribuir en todas las escuelas, para que haya una reflexión", expresó.

En este sentido, Carrillo hizo referencia a la labor del presidente de Colombia: "Lo que está haciendo (Juan Manuel) Santos con la Ley de Víctimas es muy interesante y muy importante, que la sociedad acoja estas cosas y que los niños sepan que vivimos en un país con problemas pero con mucha esperanza".

Se refirió así a la Ley aprobada el pasado 10 de junio, por la que el Gobierno de Santos pretende resarcir a tres millones de víctimas del conflicto armado.

"Pequeñas voces" se estrenará en las salas de cine colombianas el 16 de septiembre después de haber pasado por importantes festivales cinematográficos internacionales como el de Berlín y Venecia.

miércoles, 22 de junio de 2011

Documental denuncia impunidad en desmovilización de paramilitares en Colombia

Por AFP

El documental "Impunity", con imágenes recogidas durante una década, busca denunciar la impunidad que ha rodeado la desmovilización de unos 32.000 paramilitares colombianos entre 2003 y 2006, dijeron sus autores este miércoles.


El filme, centrado en el dolor de las víctimas de las milicias paramilitares de extrema derecha que durante años combatieron a las guerrillas izquierdistas y cometieron miles de crímenes contra la población civil, fue presentado el lunes en Bogotá como denuncia de "un proceso diseñado sólo para los victimarios", señaló su director, el periodista colombiano Hollman Morris.

"Recorrimos el país viendo las exhumaciones de cientos de cadáveres y acompañamos a las víctimas. Ese drama Colombia no lo ha visto, la sociedad colombiana está en deuda", dijo Morris en referencia al documental que realizó junto al cineasta colombo-suizo Juan Lozano.

En 2005, durante el gobierno del ex presidente de derecha Alvaro Uribe (2002-2010), se aprobó la Ley de Justicia y Paz, que concedió beneficios procesales, con penas máximas de ocho años de cárcel, a unos 4.000 mandos medios y altos de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), a cambio de la confesión de sus crímenes y la reparación a las víctimas.

Seis años más tarde, solo dos jefes de las AUC han sido condenados y el proceso que fue presentado como "ejemplar" es cada vez más cuestionado.

Ese fue "un proceso diseñado para que la verdad no saliera a flote, un gran proceso de impunidad", asevera en el documental uno de los abogados de las víctimas cuyo nombre no se revela.

También las propias víctimas critican ese proceso en la película: "Cuando matan a un ser querido, no solo lo matan a él, la familia también muere de la tristeza. ¿Cuál reparación? No hay nada que repare esa pérdida", dice una de ellas.

Morris asegura que mientras realizaban el documental "vimos una arrogancia tremenda por parte de los jefes paramilitares cuando confesaban sus crímenes".

"Cientos de víctimas tenían que pedir dinero prestado para llegar a la audiencia y el paramilitar no quería decir nada. Las víctimas volvieron a ser humilladas", afirmó Morris en entrevista con AFP.

"Impunity" incluye también la voz de los paramilitares críticos de ese mismo proceso de desmovilización, como Ever Veloza (alias H.H.), extraditado a Estados Unidos en 2008 poco después de la polémica entrega a la justicia de ese país de un grupo de 13 de los más importantes ex jefes de las AUC.

"Cada vez que nosotros hablábamos de las personas que se beneficiaron de la guerra, salían los 'héroes de la patria' a decir que éramos unos mentirosos" dice H.H., quien en sus declaraciones se refiere a "empresarios, políticos y militares" ligados a los paramilitares y con intereses que iban más allá del combate a la guerrilla.

Por ello, "es mejor seguir hablando de los campesinos inocentes que decapitamos. Ellos no le importan a nadie, por ellos nadie arma escándalo o pide respeto", agregó.

"Impunity", que tuvo financiamiento del Instituto Internacional para la Justicia Transicional, el Fondo Global para la Paz de Canadá y la sección de arte y cine de la TV estatal suiza fue estrenada en marzo de este año en el festival internacional de Derechos Humanos de Ginebra.

En Colombia sólo se ha podido mostrar en una ocasión en la Universidad Central debido "a la falta de interés de los distribuidores", lamentó Morris.

Morris y Lozano denunciaron amenazas contra su vida mientras realizaban la película, y el equipo de la televisión suiza que les apoyaba tuvo que salir de Colombia por seguridad.

"Impunity" ganó el premio en la categoría de mejor documental en el festival de cine de Tolouse (Francia) 2011 y se ha presentdo ya en Holanda, Brasil y Argentina.

viernes, 17 de junio de 2011

Impunity: el revelador documental de Hollman Morris

Por Nicolás Vallejo Cano

En una función abierta al público, que se celebrará el lunes 20 de junio en el Teatro México de la ciudad de Bogotá, se realizará en Colombia la primera presentación del más revelador documental que se ha producido sobre la guerra colombiana hasta el momento.

Dirigido por el periodista más contrapoder del país, Hollman Morris, y el cineasta colombo suizo Juan José Lozano, se trata de un documento crudo y contundente que retrata el fracaso de uno de los proyectos bandera del gobierno Uribe: el Proceso de Justicia y Paz. Una película escalofriante que deja un terrible nudo en la garganta y sobre todo, muchas preguntas sin respuesta: ¿estarán condenadas las miles y miles de víctimas de esta guerra a la impunidad? ¿Quiénes son los intocables que, desde sus escritorios, apoyaron, financiaron e impulsaron el proyecto –que, a decir por las conclusiones de este documento, por momentos también pareció el Estado– paramilitar?

Lanzada en noviembre del año pasado en Amsterdam y luego de girar por algunos de los festivales más importantes del mundo en materia de Derechos Humanos y libertad expresión, la cinta por fin llega a Colombia. Cinematográficamente exquisita, la pieza es el resultado de más de seis años de trabajo e investigación (con constantes amenazas de muerte al equipo), la edición de más de 600 horas de material fílmico y un costo total de 400 mil euros. Con esta pieza, el periodista más contrapoder del país, Hollman Morris, hace lo que mejor sabe hacer: incomodar. Y en el camino, invitar a la reflexión, al debate, a la discusión.

lunes, 6 de junio de 2011

Antes de la tormenta

Treinta días después de la grabación de estas imágenes, el comandante Jorge Briceño (el Mono Jojoy) y nueve de sus hombres fueron abatidos en un bombardeo del ejército colombiano. Documental de la última entrevista al comandante de las FARC. Una realización de Jorge Enrique Botero y TV Mula.

Primera parte



Segunda parte

viernes, 27 de mayo de 2011

Riochiquito

Documental filmado por los franceses Jean Pierre Serget y Bruno Muel en las montañas de Colombia en 1965

Primera parte



Segunda parte

lunes, 28 de marzo de 2011

Impunidad, documental sobre el paramilitarismo en Colombia



Colombia actual, el más grande juicio en contra de los grupos paramilitares –acusados de asesinar miles de colombianos- es diseñado para crear “Justicia y Paz”. A cambio el proceso se convierte en una abrupta obstrucción a la verdad, donde los intereses políticos y económicos en la guerra paramilitar son encubiertos ¿están las victimas condenadas a ser víctimas por siempre o serán capaces de pelear en contra de la impunidad?

miércoles, 3 de noviembre de 2010

"Yo soy guerrillera de las Farc": Tanja Nijmeijer

Por Camilo Jiménez
Semana

La cadena radial holandesa "Radio Nederland" publicó el segundo video de la entrevista exclusiva a la guerrillera holandesa Tanja Nijmeijer, quien aparece por primera vez desde 2003 ante una cámara de televisión. El material pertenece al periodista colombiano Jorge Enrique Botero.


La cadena radial holandesa “Radio Nederland” publicó hoy a medio día (hora holandesa) un video exclusivo en el que aparece la guerrillera holandesa Tanja Nijmeijer por primera vez desde 2003 ante una cámara de televisión. El material pertenece al periodista colombiano Jorge Enrique Botero.

sábado, 30 de octubre de 2010

Tráiler del documental "Más cerca de Tanja"


"Más cerca de Tanja" se realizó entre 2008 y 2010 y narra, a través de su madre y su hermana, la búsqueda de Tanja Nijmeijer en las selvas colombianas.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Vancouver Latin American Film Festival tells Colombia's rich stories


By Janet Smith

Colombia remains largely an enigma to North Americans, often represented by fleeting clichés of drug wars and guerilla violence. The real complexities of the country are rarely revealed through the nightly newscasts, let alone on celluloid.

But all that is about to change at this year’s Vancouver Latin American Film Festival, which runs Thursday (September 2) to September 12. The event features several key titles from that country’s exciting new wave of directors. The diverse offerings range from fest opener The Wind Journeys, which follows a veteran accordion player as he crosses the Caribbean region with his seemingly possessed instrument, to Crab Trap, about a conflict between remote Pacific Coast villagers and landowners who want to build a beach resort.



One of the filmmakers who most sweepingly captures the place, its people, and its complicated past is Carlos Gaviria, whose Portraits in a Sea of Lies travels from Bogotá to the lush far reaches of the country in a beat-up orange Renault 4. Along the way, the central duo, upbeat photographer Jairo and his mute cousin Marina, are faced with not only the breathtaking beauty of their country but the violence of its past and present.

“Colombia is a country with a lot of stories to tell,” the congenial director tells the Georgia Straight from Los Angeles, where he’s visiting friends. “We’ve had civil war for, well, all my life, so this is a country where more things happen in one day than for one month in Canada! And I’m amazed at the amount of stories that come out.

“It’s like there are two or three different countries inside. The north, where we go in my film, is very Caribbean; it’s much more African-American and the music is very different. In the south, the music and the culture are more Indian.”

That’s not even mentioning the visual riches of Colombia’s diverse terrain, which spans the arid cowboy ranges of Wind Journeys, the mangrove lagoons of Crab Trap, and the emerald-carpeted mountains of Gaviria’s Portraits. (Schedules for these and other movies, products of countries ranging from Brazil to Mexico, are on the VLAFF's Web site.)

Though only about a dozen films got made in Colombia in 2009, Gaviria says that is up significantly from the handful produced in previous years, when the government was less supportive. “And the amazing thing is that most of those 12 films are doing really well at festivals around the world,” points out Gaviria, whose own film was accepted at Berlin and Montreal and has nabbed awards at the Guadalajara and Cartagena festivals.

Gaviria, who received his master’s of fine art at New York University and has worked in film and TV both in the U.S. and Colombia, says making his first feature film in his home country was akin to “swimming across the Atlantic: you have to just think about getting to the other side”.

More money is available for films from the government these days, but the process is still extremely low-budget, meaning directors have to get creative. Portraits’ visual artistry belies the fact that Gaviria uses professional lights in only one scene; otherwise, he made do by putting clear plastic instead of a roof over a shanty that is a key location in the movie, and he actually opened a hole in the top of the Renault to shoot its interiors with enough light. In the remote areas where his small crew filmed, the team didn’t have electricity, using generators to charge the camera batteries each night.

When Gaviria returned to his home country from the U.S. about seven years ago, he already had a script reflecting the nostalgia he had for Colombia while living abroad. But the harsh realities of the place, the homeless surviving on the streets of his hometown of Bogotá, soon confronted him. “When you live somewhere, you think it’s the centre of the world. Then when you go someplace else for a long time and come back, you see you’re in a country that’s very different, very abnormal.”

He began interviewing people who had been displaced, tapping into the personal stories behind a massive problem that has plagued the country for decades. The United Nations estimates that more than three million people have had to abandon their homes in Colombia, forced out by guerrillas, paramilitaries, or violence, and thrown into destitution; other groups put the number higher, at 4.5 million. Colombia’s displacement is so bad it ranks alongside war-ravaged areas like Iraq and Somalia.

The result of Gaviria’s research was that he made his lead character Marina—played by Canadian-trained actor Paola Baldion (who will attend both screenings Monday and Wednesday [September 6 and 8] at the Pacific Cinémathèque)—a displaced person who is travelling with her cousin to reclaim the land taken from them by militia after a massacre.

Still, Gaviria wanted to keep the movie humanistic and, at times, funny: the wheeler-dealer Jairo staves off corrupt soldiers by taking Polaroids of them in a Mexican sombrero. “I didn’t want the film to become about the violence,” Gaviria says. “It’s my very honest feelings about my country. At the beginning, I didn’t intend to make a political movie, and I’m very surprised at how politically charged it is.”

Compelling politics, it seems, will provide more rich material as Colombia’s movie scene continues to expand. Its dedicated filmmakers will never be short of subjects—even if they are short of lights or electricity.