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lunes, 7 de noviembre de 2016

Cine y revolución: Reds, de Warren Beatty

Sobre el filme "Reds" y el cine estadounidense de izquierda


Por Pepe Gutiérrez-Álvarez*

Los títulos en DVD están siendo asimilados por las revistas de cine como una suerte de estreno suplementario, y la verdad es que nadie puede discutir sus ventajas por más que los veteranos añoremos los tiempos de las salas oscuras. Entre los últimos “grandes estrenos” se encuentra Reds (Rojos)...

Por si alguien no lo sabe, Reds fue una producción financiada -ahí es nada- por la Barclay Mercantile In., y distribuida mundialmente por la Paramount. Su protagonista, Warren Beatty, ejerció igualmente las labores de director, productor y participó en el argumento, guión y diálogo, junto con el comediógrafo británico izquierdista, Trevor Griffiths, que había colaborado en el cine con Ken Loach en su película teóricamente más "trotskista", Fatherland (1986). También tomaron parte, aunque sin aparecer en los títulos de créditos, Elaine May y Robert Towne. La fotografía, de tonalidades oscuras en interiores y anaranjadas en exteriores, estuvo a cargo del prestigioso Vittorio Storaro (Novecento), en tanto que la música la puso Stephen Sodheim con aportaciones adicionales de David Grusin. Fue estrenada en diciembre de 1981 en New York. La parte norteamericana fue rodada en Lincolshire y en Londres, en tanto que la parte rusa se dividió entre Finlandia y España. Aquí, concretamente, el palacio de Riofrío de Segovia sirvió como escenario de los debates del Komintern, mientras que el Alcázar de Sevilla hizo a su vez de fondo para el caótico Congreso Internacional de Bakú. Luego, en las proximidades de Guadix (Granada), en un paisaje que recordaba la estepa rusa, se filmó el asalto de los últimos reductos del ejército blanco contra el tren en el que viajaba Reed, junto algunos de los líderes de la revolución triunfante, hacia Moscú. Otro lugar elegido fue la Estación de las Delicias, que se convirtió en la estación de Moscú, como ya lo había hecho en Doctor Zhivago (David Lean, 1965), el principal antecedente fílmico de Reds.

El guión se apoyaba en los diversos libros del propio Reed y Louise Bryant, y en menor grado en la mejor biografía del primero, la escrita por Robert A. Rosenstone (de la que existe una edición en castellano en ERA, México, 1975, trad. de Juan Tovar), al que Beatty contrató como asesor histórico. En un largo artículo sobre la película escrito a raíz de su estreno, Rosenstone considera que el título resulta "intransigente, temerario, rotundo", muy en línea de Jaw (Tiburón). No obstante, concede que Reds al menos no oculta el "hecho fundamental: esta película trata de personajes radicales y revolucionarios, de personas que no temieron agruparse bajo un nombre desprestigiado en los Estados Unidos, que no temieron llamarse a sí mismos comunistas". Las divergencias con Rosenstone fueron más allá del título, y de hecho, éste apenas sí tuvo que responder a algunas preguntas específicas orientadas a precisar al máximo los detalles cronológicos y la ambientación de algunos acontecimientos, algo sobre lo que Hollywood mantuvo secularmente una proverbial despreocupación que, empero, Reds, desmintió al menos en parte.

martes, 1 de noviembre de 2016

El fugaz romance entre Hollywood y la Unión Soviética

Durante la II Guerra Mundial, el cine estadounidense ejerció de publicista del pacto con Stalin a través de películas como "La estrella del norte" o "Misión en Moscú"


Por Ignasi Franch
El Diario

Después del ataque japonés a la base estadounidense de Pearl Harbor, Hollywood apostó fuerte por el militarismo. Aunque la mayor parte de los grandes estudios habían optado previamente por mantener la neutralidad, se adaptaron inmediatamente al nuevo ciclo: centenares de películas de todos los géneros, desde el cine bélico al musical pasando por la comedia romántica, defendían la intervención en la II Guerra Mundial.

En títulos destinados a un público juvenil, Tarzán luchaba contra soldados alemanes, el Hombre Invisible se infiltraba en los cuarteles del III Reich y Batman se enfrentaba a un científico japonés que convertía a las personas en zombis. Pero quizá las producciones más sorprendentes fueron las que justificaron la alianza con la Unión Soviética liderada por Josef Stalin.

Según autores como Nicholas J. Cull, la opinión pública estadounidense era partidaria del aislacionismo y desconfiaba de los llamamientos británicos a la colaboración militar. El ataque a Pearl Harbor implicó una entrada en guerra que era deseada por la administración de Roosevelt. Pero justificar la colaboración con la URSS, satirizada y satanizada apenas unos meses antes, resultaba un desafío estratégico que requirió la colaboración de Hollywood.

El deseo de cultivar la empatía hacia el pueblo ruso, implicado en sangrientas batallas contra el Ejército alemán, comportó la presencia de papeles positivos en multitud de filmes. Algunos otorgaron un protagonismo central a personajes soviéticos o a las relaciones con la URSS: Miss V from Moscow, Misión en Moscú, The Boy from Stalingrad, La estrella del norte, Three Russian Girls, Song of Russia, Días de gloria y Contraataque. Cuatro de estas ocho obras fueron estrenadas en 1943, momento álgido del amor de conveniencia de Hollywood hacia el gobierno bolchevique.

Antes de Pearl Harbor, los estudios Warner Brothers ya se habían significado con diversos títulos antinazis que supusieron conflictos diplomáticos y grandes tensiones con el organismo censor de Hollywood, la Production Code Administration. La productora low cost PRC inició el nuevo ciclo prosoviético con Miss V from Moscow, estrenada en 1942. Su protagonista era una espía rusa que colaboraba con los aliados desde la Francia ocupada. En los tres años posteriores, la mayoría de los principales estudios (Warner, Fox, Metro-Goldwyn-Mayer, Columbia y RKO) hicieron sus propias aportaciones fílmicas a la fugaz amistad ruso-americana.

Elogiando a Stalin

Fueron tiempos en que el cine de ficción se acercaba a la actualidad más inmediata. El montaje de muchas películas se modificaba en el último momento para adaptarse a las novedades en el frente. También se recogían discursos reales de figuras relevantes de la política internacional. En Sherlock Holmes en Washington, por ejemplo, el detective victoriano (reconvertido en investigador contemporáneo y antinazi) citaba a Winston Churchill llamando a la cooperación entre Estados Unidos y Reino Unido.

Algunos filmes fueron más allá del atlantismo. En el drama romántico Song of Russia, un actor aparece interpretando a Stalin y recitando fragmentos de un discurso que el líder soviético ofreció el 3 de julio de 1941. A pesar de algunas diferencias, como la eliminación de una referencia a los "alemanes esclavizados por los déspotas hitlerianos", el grueso de la versión cinematográfica se corresponde con las palabras del gobernante.

Este guiño presente en Song of Russia empequeñece ante las loas a Stalin que incluye Misión en Moscú, adaptación del libro testimonial de un diplomático cercano al presidente Roosevelt.

El protagonista sirve de nexo con la audiencia: su visión del mundo está basada en el libre mercado y el capitalismo, pero aprende a comprender y admirar los logros de la URSS. A través del filme, no sólo se defiende vehementemente la intervención norteamericana en la guerra, sino que también se justifican las purgas al trotskismo (caracterizado como una quinta columna al servicio de Hitler) y la invasión de Finlandia. Un final con tintes religiosos acaba de redondear un conjunto desconcertante.

Musicales en granjas colectivizadas y niños soldado

Como afirmaron Michael S. Shull y David Edward Wilt en Hollywood War Films, 1937-1945, estas películas solían mostrar simpatía e identificación con los ciudadanos soviéticos y, salvo excepciones, minimizaban la presencia de su gobierno.

Diversos títulos se limitaban a reforzar el autorretrato de los Estados Unidos como gendarme del mundo, mostrando las desventuras de resistentes patrióticos que luchan en inferioridad de condiciones contra un invasor cruel. La pertenencia a la URSS de los protagonistas de Días de gloria o Contraataque, por ejemplo, no resulta demasiado significativa y se asemeja a las representaciones de la insurgencia noruega ( Al filo de la oscuridad) o francesa ( Pasaje a Marsella).

La estrella del norte, en cambio, parece un intento de refutar el escepticismo de una audiencia anticomunista. El resultado defraudó a la misma escritora, la dramaturga afín al comunismo Lillian Hellman ( La calumnia).

Las granjas colectivizadas se convierten en pintorescos espacios poblados por trabajadores joviales. En el primer tramo del filme, se incluyen himnos patrióticos y también canciones explicativas de las historias de los personajes, como si de un musical se tratase. En el desenlace, mucho más duro, un doctor ucraniano asesina a un médico alemán algo cínico, ejecutor y a la vez censor de los abusos nazis. Su discurso contra los "hombres que hacen el trabajo de los fascistas mientras fingen que son mejores" parece una advertencia a los partidarios de equidistancias y aislacionismos.

Song of Russia también incluía momentos peculiares. A pesar de tratarse de un drama romántico y no de un biopic político, su lógica propagandística lo acerca a Misión en Moscú. El pueblo soviético recibe a un director de orquesta estadounidense con banderas de EEUU y el himno de las barras y estrellas. Los conflictos entre el capitalismo y el comunismo, trascendentales antes (y después) de la guerra, se convertían en matices superables que no dificultaban la cooperación contra el fascismo.

En Estrella del norte y Song of Russia aparecían voluntariosas guerrillas populares. The Boy from Stalingrad fue un paso más allá al relatar las peripecias de una milicia de niños. Es un ejemplo de las anomalías de la autocensura hollywoodiense en tiempos de guerra, durante los cuales se retrataron violencias difícilmente aceptables en otros contextos. La excepcionalidad de la situación trajo consecuencias más positivas, como pequeños cuestionamientos de la división sexista del trabajo: el cine debía incluir guiños a las mujeres para que se sintiesen partícipes de la campaña bélica.

Los discursos sobre fraternidad internacional y países hermanados, tan presentes en el Hollywood propagandístico, no sobrevivieron al final de la contienda. La idea de “hacer de esta la última guerra”, citada en La estrella del norte y muchos otros títulos, resultaría tan fallida como cuando se planteó en la Primera Guerra Mundial. Estados Unidos y la URSS profundizaron en su antagonismo y no tardaron en estallar conflictos como el coreano.

Después de la paz, guerra a los guionistas

La trepidante intriga Berlín express, estrenada en 1948, tiene algo de canto de cisne de la cooperación entre los Estados Unidos y la URSS. En el filme, un soldado ruso ejerce de símbolo de esa potencia desconfiada, cuyas motivaciones son difíciles de entender desde el punto de vista del americano medio, pero con el que hay posibilidades de acuerdo a través del conocimiento mutuo.

Unos meses después, el país cambiaría de enemigo y de nivel de alerta: dejaría de estar en guerra abierta con el fascismo para entrar en una guerra fría contra el comunismo. También se produciría una depuración interna que, en el mundo del cine, afectaría a muchos asociados al politizado Sindicato de Guionistas. Algunos de sus miembros, izquierdistas más o menos cercanos al comunismo, habían firmado escenas con una apariencia de sinceridad poco frecuente en el Hollywood oportunistamente antinazi. Y serían represaliados durante la caza de brujas.

De los once escritores que firmaron las ocho películas mencionadas al inicio de este artículo, ocho formarían parte de listas negras. Coincidirían con ilustres compañeros como Charles Chaplin (El gran dictador), Howard Koch (Casablanca) o Dalton Trumbo (Treinta segundos sobre Tokio). El autor del libreto de Contraataque, John Howard Lawson, incluso fue condenado a prisión por desacato al Comité de Actividades Antiamericanas. Lawson había escrito la pionera Bloqueo, que denunciaba los bombardeos sobre la población civil de la España republicana. Tras el final de la II Guerra Mundial, haberse posicionado contra el nazismo antes de Pearl Harbor implicaría un estigma: haber sido "prematuramente antifascista".

lunes, 15 de febrero de 2016

A 50 años de su muerte, la figura de Camilo Torres se mantiene relevante

"El rastro de Camilo", nuevo documental sobre el sacerdote, sociólogo y revolucionario colombiano


Por Señal Colombia

Ese lunes 15 de febrero se cumplen 50 años del fallecimiento de una de las figuras más inquietantes de la historia reciente de Colombia: Carmilo Torres, el "cura guerrillero". A propósito de esta efeméride, Señal Colombia, en coproducción con Laberinto Producciones y Les Films Grain de Sable, presenta ese mismo día a las 8:00 p.m. el documental 'El rastro de Camilo', del director Diego Briceño Orduz.

Esta producción incluye una serie de entrevistas a personajes cercanos e investigadores de Camilo Torres, además de imágenes de archivo, videos y voces compiladas. También explora distintas facetas de Torres y su relevancia como personaje en la historia del conflicto colombiano, e indaga sobre la búsqueda que se ha realizado de sus restos.

Camilo, el personaje

Conocido como "el cura guerrillero", Camilo Torres fue un religioso y académico proveniente de una familia de la clase media alta bogotana que se unió a la guerrilla del ELN y murió en su primer combate el 15 de febrero de 1966 en Patio Cemento, Santander.

Sin embargo, Camilo Torres tuvo múltiples facetas en su vida. Fue conocido por su vida académica, sacerdotal y social. Torres nació en Bogotá en 1929, en su juventud ingresó a la Universidad Nacional realizando un semestre de derecho para, posteriormente, ingresar al Seminario Conciliar de Bogotá y ordenarse como sacerdote en el año 1954.

Con el propósito de especializarse ingresó en 1955 a la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, lugar que le otorgó el título de sociólogo. En 1959, Torres decidió volver a la Universidad Nacional de Colombia donde se vinculó como profesor en la facultad de ciencias económicas. En ese momento comenzó a afianzarse en su posición frente al marxismo y la revolución cubana.

Dos años después, comenzó a tener inconvenientes con las autoridades eclesiásticas y civiles, quienes se empeñaban en reprimir la protesta social y controlar toda forma de disidencia, motivo por el cual se fue acercando a los grupos radicales de la universidad. Entre 1962 y 1964, en los Llanos Orientales, Torres trabajó con los campesinos y el Instituto Colombiano para la Reforma Agraria, lo cual lo convenció de que su país necesitaba un cambio social radical.

Posteriormente, publicó el semanario 'Frente Unido' y, en el proceso de impulsarlo, Torres llenó plazas públicas generando un vertiginoso ascenso político. Pero ahí no termina todo, el hostigamiento y la persecución no se dejaron esperar y finalmente decidió unirse en la guerrilla, el primer paso hacia su muerte. En su primer combate - el 15 de febrero de 1966-, el llamado "cura guerrillero" murió tras una emboscada del Ejército.

El paradero de sus restos

Sus restos mortales fueron sepultados en algún lugar clandestino, que hasta el día de hoy es motivo de controversia.

El mismo Álvaro Valencia Tovar, General retirado del Ejército, quien en 1966 comandó la emboscada que dio de baja a Torres, dio sus declaraciones para el documental antes de fallecer en julio de 2014. "No quería que el cadáver de Camilo fuera convertido en una bandera política", aseguró Tovar.

A los familiares no se les ha entregado oficialmente los restos de Camilo Torres. Éste es uno de los temas que trata el documental.

El 16 de enero de 2016, semanas antes del aniversario de su muerte, el presidente Juan Manuel Santos ordenó la búsqueda de los restos de Camilo Torres como un gesto simbólico, en concordancia con el clima de reconciliación que promueven las gestiones de su gobierno en busca de un fin al conflicto con la guerrilla de las FARC.

Tráiler



Las voces del documental

El documental examina las distintas facetas del personaje a través de los testimonios de las personas que lo conocieron en vida y que incluso hoy, 50 años después de su muerte, investigan su vida y legado. Todas las personas que participan en el documental ponen una pieza para armar el rompecabezas de un personaje que ha trascendido a través de todos estos años. A continuación, se listan algunos de estos testimonios.

"Hicieron una emboscada muy bien montada, pero con las instrucciones que yo les dí a ellos".

"Compré, con mis fondos, sin factura, una urna funeraria y lo sepulté en el sitio más inimaginable del mundo".

"No quería que el cadáver de Camilo fuera convertido en una bandera política".

Álvaro Valencia Tovar, General retirado del Ejército

"Como orador no era que fuera muy bueno, pero con las manos expresaba mucho".

"La mamá sí luchó mucho porque se los entregaran -los restos de Camilo Torres- pero sí sería rico tenerlos para desvirtuar muchas cosas, ¿no?"

Leonor Muñoz, amiga cercana de Camilo Torres

"Estoy absolutamente segura que un día harán justicia de entregarme el cadáver de mi hijo, considero que es una cosa inhumana que no me lo entreguen. Estoy esperando la contestación del Presidente de la República".

Isabel Restrepo, madre de Camilo Torres

"Camilo consideraba que el papel fundamental del sociólogo tenía que ser un papel transformador".

María Elvira Naranjo, socióloga

miércoles, 21 de octubre de 2015

Una de las desaparecidas del Palacio de Justicia identificadas es la joven que inspiró "Siempreviva"

Se trata de Cristina Guarín, cuya historia se aborda en la película colombiana la "Siempreviva", basada en la obra de teatro homónima de Miguel Torres de 1994


Por Semana.com

“Cuando me informaron lloré frente a 20 funcionarios de la Fiscalía, sentí una mezcla de alegría y tristeza… de alegría porque este es el resultado de la persistencia, de 30 años de no olvidar. Y de tristeza porque me duele que esto no lo hubieran podido hacer mi papá y mi mamá: encontrar a Cristina”. Con estas palabras, René Guarín, el hermano de Cristina del Pilar Guarín Cortés, confirmó la noticia del hallazgo de los restos de ella.

Cristina era una de las empleadas de la cafetería del Palacio de Justicia en 1985 e hizo parte de las 11 personas desaparecidas tras la toma del M19 y la retoma por parte del Ejército colombiano.

René tuvo que esperar 30 años para entrar al laboratorio de Medicina Legal. Allí vio un pedazo de la falda escocesa que llevaba ese día su hermana, una joven licenciada en ciencias sociales que ganó una beca para estudiar un posgrado en España, y aceptó el trabajo de cajera en la cafetería del Palacio de Justicia para ahorrar un dinero antes del viaje. En el momento de la toma llevaba 36 días en este puesto.

Con la identificación de Medicina Legal se cierra un ciclo de búsqueda y espera para René y los familiares de Luz Mary Portela León y Lucy Amparo Oviedo, las otras dos mujeres cuyos restos también fueron encontrados. Sin embargo, se mantiene vivo su dolor y el de todo un país que no deja de preguntarse qué sucedió ese 6 de noviembre al interior del Palacio de Justicia. Pero sobre todo qué pasó con ellas después de haber salido con vida de ese infierno.

Precisamente este año, al conmemorarse 30 años de los hechos, se estrenó la película Siempreviva (dirigida por el caleño Klych López) que revive esos eventos y pretende resistirse el olvido. La película está basada en la obra de teatro de Miguel Torres que se presentó por primera vez en 1994.

Andrea Gómez, la actriz que interpretó a Cristina en la Siempreviva, se reunió con su hermano René Guarín para construir el personaje. “Algo que no voy a olvidar nunca es que cuando ella desaparece su papá le empieza escribir poemas que espera algún día entregarle y su mamá nunca dejó que le tocaran su habitación. Pero ellos se fueron sin saber dónde estaba su hija y sin recibir sus restos”, dijo Andrea a Semana.com.

“La primera sensación que tuve al conocer la noticia fue de tristeza, luego ya de tranquilidad al pensar en René. Pero aquí inicia otro proceso que no deja de ser doloroso, porque aunque hayan encontrado los restos se pregunta uno el porqué y el cómo”.

A Andrea aún le causa “un dolor enorme contar un episodio tan doloroso para Colombia y que haya tantas preguntas sin respuesta. Pero la parte positiva de esto y lo digo con toda certeza es que el arte sí es una herramienta para sanar”.

sábado, 25 de abril de 2015

Pizarro: 25 años después

Este domingo 26 de abril se cumplen 25 años del asesinato de Carlos Pizarro. En Señal Colombia contaremos otro lado de la historia de este personaje en el documental "Pizarro".


Por Señal Colombia

Desde muy joven, Carlos Pizarro demostró su afinidad por la política y los ideales comunistas a través de su participación como activista. Su comandancia en la guerrilla urbana M-19 y su posterior liderato político hacen parte de la historia de Colombia, pero especialmente, de la historia de su familia.

Carlos Pizarro fue el primer guerrillero en aceptar que él y su equipo podían aportar más a la construcción de país fuera de la clandestinidad y como parte activa de la política del país; así, después de haber firmado la paz con el gobierno colombiano y después de haber entregado las armas, Carlos Pizarro se convirtió en uno de los candidatos presidenciales de la época hasta el 26 de abril de 1990, día en el que esa firma de la paz le costó la vida en un crimen que sigue sin esclarecerse.

Posterior a su muerte, su hija María José vivió por años en el exilio hasta que descubrió una carta que su padre le escribió y se dio cuenta que -sin importar lo lejos que vaya- no podrá escaparse de la imagen que él dejo.

El documental "Pizarro" sigue la búsqueda personal de María José en una historia sobre el peso de la herencia familiar, en la que reconstruye su vida y la de su padre para reconciliarse con él. Tras años de investigación, fotografías, entrevistas y videos de archivo, María José redescubre el padre ausente y el líder político en un viaje lleno de preguntas sin respuestas.

Esta cinta es una mirada a Pizarro 25 años después de su asesinato, a través de su hija. No te pierdas el estreno en nuestra pantalla este domingo 26 de abril a las 9:00 p.m. con repetición el lunes 27 a las 8:00 p.m. Únete a la conversación en Twitter con el hashtag #CarlosPizarro.

sábado, 26 de julio de 2014

Sueño de libertad


Por Humberto Santana

Sueño de libertad (Al verte, en algunos países) cuenta la historia de una familia palestina (madre e hijo), desplazada después de la Guerra de los Seis Días (1967), que se ve obligada a vivir en un campo de refugiados en Jordania.



La escena inicial sintetiza de alguna manera el leitmotiv de esta película: un niño en una carretera que se pierde en el horizonte, en medio del desierto, trata de avanzar lo más rápido posible subido en unos patines de la época (de los que tenían cuatro ruedas metálicas y se amarraban al zapato), que apenas logran rodar algo sobre el asfalto rústico, tratando de escapar a un puñado de niños que lo persiguen.

Tarek, el protagonista, es un niño rebelde por naturaleza que no encuentra la respuesta a una pregunta simple, pero determinante de su nueva vida: ¿Por qué no podemos volver a casa? No encuentra la respuesta por dos razones. Es tan solo un niño y las causas del conflicto árabe-israelí son ajenas a él, y tal vez su madre, a pesar de ser increpada y culpada por el niño en su ingenuidad, no tiene el corazón para darle una respuesta desesperanzadora.

Sabiendo que llegaron al campo de refugiados caminando, Tarek decide un día, en lugar de asistir a la improvisada escuela, simplemente volver caminando a casa. Al poco tiempo es detectado por un grupo de milicianos palestinos rebeldes fedayín, quienes para protegerlo, y llevados por la inmediata empatía que les produce su determinación, astucia y simpatía, tratan de disuadirlo, al menos provisoriamente, de seguir su camino y terminan por adoptarlo como “mascota”.

Aunque algunos podrán criticar que la película aborda este conflicto desde un ángulo “ligero”, su encanto radica precisamente en lograr mostrar este enorme drama desde la perspectiva ingenua de un niño. Donde un soldado vería simplemente un velo de tienda de acampar en la noche, Tarek ve un lienzo lleno de estrellas; donde cualquier adulto vería munición sucia, Tarek ve muñecos que utiliza como juguetes.

El lugar y los hechos que marcan el desenvolvimiento de la historia, sugerirían un tono de película denso y gris; sin embargo, termina siendo más bien alegre en muchos de los pasajes, mostrando a los fedayines como personas entregadas a su idealismo, pero del común, casi familiares, motivados quizás por la candidez que Tarek les ha llevado. Las escenas del grupo cantando y bailando son un buen ejemplo de esto.

Es más bien inusual encontrar una película que cuente este lado de la historia. Los hechos marcan que los milicianos fedayines que aquí se muestran muy “a lo Che Guevara” terminaron extremando su idealismo hasta ser catalogados de terroristas. Los hechos registran también, ante el resto del mundo, actos lamentables para ambos lados del conflicto.

Para alguien que no tome partido, parecería ser un ejemplo macabro del dilema del “huevo y la gallina”. La película parece evitar juzgar, logrando sin embargo hacer reflexionar un poco y preguntarse: ¿Qué hubiera pasado si todos estos niños simplemente hubieran podido volver a casa?

viernes, 17 de enero de 2014

Carlos el Chacal

Miniserie y película francesa del director Olivier Assayas sobre el guerrillero venezolano Ilich Ramírez, o "Carlos, el Chacal". El canal A&E presentará la versión de la miniserie el 18 y el 25 de enero.

martes, 2 de octubre de 2012

Sean Penn se viste de rockero para vengar a su padre


La versatilidad de Sean Penn hace rato que dejó de sorprender a todos. Haciendo gala de su magna capacidad interpretativa, el actor regresa en el filme de Paolo Sorrentino, “The must be the place”, donde interpreta a un singular personaje que busca reencontrarse y solucionar dramas de su pasado.

"Cheyenne" (Penn) es una antigua estrella de rock. Vive en Dublín de los derechos de autor y, a pesar de su edad, conserva una imagen gótica. Tras la muerte de su padre, con quien no mantenía relación alguna, se traslada a Nueva York y descubre que su progenitor vivía con una obsesión: vengarse de una humillación.

"Cheyenne", personaje que parece una fusión entre Robert Smith de The Cure y Ozzy Osbourne, decide cumplir ese deseo de venganza, pero, para ello, tendrá que emprender un viaje a través de América y buscar al alemán que torturó a su padre en el campo de concentración nazi de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial.

“La idea era hacer un filme sencillo y lineal sobre un asunto también sencillo con el trasfondo de un tema de una enorme dificultad”, explicó el realizador Paolo Sorrentino en una rueda de prensa realizada en Milán.

En la cinta, que se estrena el 2 de noviembre en Estados Unidos, el personaje de Sean Penn se lleva toda la carga dramática de la historia al representar la soledad y el deseo de reencontrar el gusto por la vida. "Cheyenne" expele una profundidad sentimental muy rica en contraposición a su apariencia física. Ese juego de emociones es lo mejor logrado del filme.

“This must be the place”, que además cuenta con la participación de la actriz Frances McDormand y Eve Hewson, la hija de 19 años del líder de U2, Bono, tiene un presupuesto de 28 millones de dólares. “Es una historia europea que se mueve sobre tres andenes. De una parte lo íntimo, por otra, la búsqueda de la paz contra el horror nazi y, luego, la ironía de una comedia”, aseguró Sorrentino.

Terra

miércoles, 15 de agosto de 2012

La voz dormida




"La voz dormida" es una muestra del sentir humano en medio de la dificultad que genera vivir bajo el yugo de la guerra. La represión política y social que agobiaba a los habitantes de España en la posguerra, es escenario base para el desarrollo de la historia. Es quizás la intensidad en cada situación de la historia, lo que entrega al espectador parte del sentir de sus personajes, como una breve muestra del dolor que muchos de los habitantes españoles tuvieron que pasar por aquel entonces (1939-1963).

Benito Zambrano, director de la cinta, asegura que la calidad en una buena producción cinematográfica radica en el poder del guión y de sus personajes. “Para mí, después del guión, lo más importante es el reparto. Si se quiere conseguir un trabajo excelente de interpretación para llegar a lo más profundo del espectador, debe haber compromiso y profesionalismo. Hay que dedicarle un trabajo especial al personaje”, comentó Zambrano al respecto en una entrevista hecha para el Festival de Cine de Cartagena 2012.

La historia se desarrolla en Madrid, España, durante la posguerra. Una joven cordobesa, Pepita (María León) abandona su aldea y decide viajar a Madrid para encontrarse con su hermana Hortensia (Inma Cuesta) quien se encuentra en estado de embarazo, encarcelada y condenada a pena de muerte hasta después del nacimiento del bebé. La travesía trae a su camino un valenciano de familia burguesa quien lucha continuamente en la sierra de Madrid (Marc Clotet); además, están vivas las ganas de buscar la redención de la hermana, así como el bienestar y custodia de su sobrino.

Dolor, pasión, soledad, tristeza, impotencia, esperanza son las sensaciones que explora la historia. Narración astuta que muestra sucesos que marcaron un período fundamental para España. La mujer abnegada que busca la libertad de su hermana se convierte en madre, amante y familia. El sentido de la lucha y el poder del amor sobre aspectos sociopolíticos que influyen en los comportamientos de la sociedad. Así es "La voz dormida".

Reseña tomada de: revistadiners.com.co

jueves, 29 de diciembre de 2011

La redada


"La redada" es un filme que recrea la ocupación nazi y el colaboracionismo francés y se centra en el episodio de 1942 cuando 13.000 judíos fueron detenidos por la policía y posteriormente transportados a los campos de concentración nazis.

“La rafle”, película de Roselyne Bosch, muestra cómo los nazis contaron con la colaboracion de las fuerzas del orden parisinas, que arrestaron en el Velódromo de Invierno de París, el 16 de julio de 1942 a miles de judíos.

Este oscuro antecedente de la historia francesa ha sido tabú en el país y se ha intentado borrar de la memoria colectiva. De los acontecimientos no quedó mayor registro.

La película es protagonizada por Jean Reno y Mélanie Laurent.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Vida de Estela de Carlotto, abuela de Plaza de Mayo, llega al cine

Se estrenó en Argentina la película ‘Verdades verdaderas, la vida de Estela’, del director Nicolás Gil Lavedra. Una cinta de ficción sobre la vida de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.


“Nuestra mayor ambición es que la película contribuya a escribir la verdadera historia”, dijo Carlotto, de 81 años, durante el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, donde fue presentada la película.

El filme retrata la vida de esta mujer que preside Abuelas de Plaza de Mayo, una organización creada en octubre de 1977 durante la última dictadura argentina (1976-1983).

Abuelas nació como un desprendimiento de Madres de Plaza de Mayo, cuando algunas madres de desaparecidos pusieron énfasis en la búsqueda de sus nietos, niños secuestrados junto a sus padres o bebés nacidos en los centros de torturas y exterminio, hoy adultos de más de 30 años.

La labor de 34 años de las Abuelas ha permitido que 105 de unos 500 bebés y niños que fueron robados y apropiados por represores o sus cómplices durante la dictadura, ahora adultos de más de 30 años, hayan recuperado su identidad, lo que le dio a la institución un extendido prestigio internacional.

Con información de ANDES.

domingo, 11 de septiembre de 2011

La batalla de Chile


La batalla de Chile, la lucha de un pueblo sin armas, es un documental chileno constituido por una trilogía de películas que relata los eventos ocurridos en Chile, entre 1972 y septiembre de 1973. Dirigido por el cineasta chileno Patricio Guzmán, fue una de las últimas películas o documentales de Chile en formato "blanco y negro". La batalla de Chile es considerada por muchos críticos como el mejor documental chileno de todos los tiempos. Ganó seis grandes premios en Europa y América Latina y fue distribuida en las salas comerciales de 35 países. La revista Cineaste la definió como “uno de los diez mejores filmes políticos del mundo”.

domingo, 24 de julio de 2011

Bolívar: Un héroe olvidado por el séptimo arte

La actual administración incentiva el cine histórico, pero un filme sobre Bolívar luce inabordable. Diversos intentos por llevar a la pantalla la vida del Libertador son reseñados en el libro Acechos de la imaginación, de Rodolfo Izaguirre.

Por Alexis Correia
El Nacional (Venezuela)


Andy García, Johnny Depp, Antonio Banderas y el ambiguo Keanu Reeves fueron algunos de los nombres que se barajaron hace una década para interpretar al Padre de la Patria, cuando el productor venezolano Edgar Meinhardt anunció la realización de una superproducción con capital de Hollywood titulada Bolivar, the Liberator. El proyecto sobre la figura central del bicentenario de la independencia de Venezuela derivó en un fraude ventilado en tribunales. Simón Bolívar y el séptimo arte enhebran una larga tradición de coitus interruptus.

En su libro Acechos de la imaginación (Monte Ávila, 1993), el crítico Rodolfo Izaguirre compiló los intentos tragicómicos de llevar a la gran pantalla la épica bolivariana. En 1954, un productor llamado Richard Lublin anunció a Charlton Heston y Sophia Loren como los intérpretes del Libertador y Manuelita Sáenz en una película que jamás se concretó. En 1957, Lester Cowan asomó a Sir Laurence Olivier o Yul Brynner y Ava Gardner para los mismos roles, con Mario Moreno "Cantinflas" como una especie de escudero, confidente y relator de las hazañas del héroe.

En 1959, el italiano Dino de Laurentiis vino a inspeccionar la estatua ecuestre en la plaza Bolívar de Caracas y, en los años siguientes, deshojó a la prensa una margarita de protagonistas para un frustrado proyecto titulado Se llamaba Bolívar: Paul Newman, Marlon Brando, Mel Ferrer, Henry Fonda, Kirk Douglas y Frank Sinatra. En 1953, Gregory Peck y Jean Marais eran los favoritos del director francés Cecil Saint Laurent en otra película jamás filmada.

Izaguirre atribuye al "rígido y paralizante" culto a la figura de Bolívar, en gran medida, la imposibilidad de concretar grandes proyectos biográficos sobre el Libertador. A esto hay que agregar el relativo desinterés del músculo financiero de Hollywood en un prócer adscrito al tradicional "patio trasero" de Estados Unidos. Las películas que se concretaron pasaron sin pena ni gloria: la mexicana Simón Bolívar (1942), con el galán Julián Soler, es considerada por Izaguirre un producto extremadamente acartonado, mientras que la coproducción italiano-ibérico La epopeya de Bolívar (1969), con el austriaco Maximilian Schell como protagonista, evitó mostrar escenas de sexo y eludió cualquier alusión al imperialismo de España para no incomodar a los financistas de ese país.

Mucho más interesantes han sido las películas de bajo presupuesto que se han aproximado a Bolívar a través de enfoques indirectos y no siempre cómodos con su aureola casi divina: la alegoría sin diálogos Bolívar: sinfonía tropikal (1979), del director venezolano Diego Rísquez; la comedia colombiana Bolívar soy yo (2002), de Jorge Alí Triana; el cortometraje animado nacional Bolívar, ese soy yo (1994); y Manuela Sáenz (2000), del mismo Rísquez, con Mariano Álvarez y Beatriz Valdez como el prócer y su libertadora.

Los otros héroes

La actual administración política ha contribuido al financiamiento de un cine histórico vinculado, con frecuencia, al bicentenario de la independencia de Venezuela. Francisco de Miranda (2006), de nuevo de Rísquez, y la ambiciosa Miranda regresa (2007), de Luis Alberto Lamata, intentaron acercarse a un Precursor cuyo trágico desenlace está vinculado a uno de los episodios más oscuros de la biografía de Bolívar, lo que lo convierte casi en tabú en un país donde este último es divinizado. Esta semana se estrenó un interesante filme de Lamata sobre un antihéroe realista: Taita Boves. Anterior a este período, también merece mención Sucre (1995), de Alidha Ávila.

Indica el crítico Alfonso Molina en el texto El bicentenario de los héroes, publicado en su blog: "El cine venezolano debería desenmascarar las trampas del academicismo tradicional y reaccionario; sumergirse en las aguas de los procesos históricos más que de los héroes, algo difícil pues estos últimos son más atractivos. Las películas de Rísquez, Ávila y Lamata han abierto, al menos, un camino para conocernos mejor".

sábado, 9 de julio de 2011

San Martín. El Cruce de los Andes



Coproducción entre Canal Encuentro y Canal 7 donde se relata el cruce de la cordillera de los Andes, que el prócer emprendió junto a su ejército en 1817.

La nueva ficción histórica esta dirigida por Leandro Ipiña y el rol protagónico está a cargo de Rodrigo de la Serna, que interpreta al Gral. Don José de San Martín, papel para el que se preparó durante meses con clases de esgrima y un profundo acercamiento a los textos que recrean la figura del prócer y los hechos históricos que se relatan.

El telefilme, de 90 minutos de duración, cumplió un tiempo estimado de rodaje de seis semanas y fue estrenado en 2010 en el marco de los festejos del Bicentenario.

La producción se realizó con el financiamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales (INCAA) y la Televisión Española (TVE); con el apoyo del Gobierno de San Juan y con la administración de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).

domingo, 26 de junio de 2011

Belgrano

El telefilme Belgrano se centra en los últimos diez años de vida del creador de la bandera argentina.



En 1810 Manuel Belgrano cree que es posible reemplazar la autoridad real --la de Fernando VII prisionero de las tropas napoleónicas-- por la de una comunidad de hombres virtuosos que, identificados con la patria, interpreten con fluidez al pueblo.

Esta convicción guía la práctica política y militar de Belgrano, que lo muestra animado y confiado. Luego llegarán las batallas ganadas, las derrotas, el desencanto, la indisciplina, y el replanteamiento permanente de sus fuerzas y de sus aptitudes para continuar con la gesta.

Este telefilme cuenta cómo la vida personal de Belgrano quedó rezagada a su vida pública y cómo su virtud patriótica lo obligó a postergar lo privado, sinónimo de pasión individual. Por eso sus amores ocuparon un segundo lugar, recatado, un tanto invisible a los ojos de los demás.

El final, ineludible, termina por resolverse en su cuerpo, espacio privado por excelencia, pero que también parece ser la metáfora de cierta decepción política en aquellos años de la revolución.

viernes, 17 de junio de 2011

Impunity: el revelador documental de Hollman Morris

Por Nicolás Vallejo Cano

En una función abierta al público, que se celebrará el lunes 20 de junio en el Teatro México de la ciudad de Bogotá, se realizará en Colombia la primera presentación del más revelador documental que se ha producido sobre la guerra colombiana hasta el momento.

Dirigido por el periodista más contrapoder del país, Hollman Morris, y el cineasta colombo suizo Juan José Lozano, se trata de un documento crudo y contundente que retrata el fracaso de uno de los proyectos bandera del gobierno Uribe: el Proceso de Justicia y Paz. Una película escalofriante que deja un terrible nudo en la garganta y sobre todo, muchas preguntas sin respuesta: ¿estarán condenadas las miles y miles de víctimas de esta guerra a la impunidad? ¿Quiénes son los intocables que, desde sus escritorios, apoyaron, financiaron e impulsaron el proyecto –que, a decir por las conclusiones de este documento, por momentos también pareció el Estado– paramilitar?

Lanzada en noviembre del año pasado en Amsterdam y luego de girar por algunos de los festivales más importantes del mundo en materia de Derechos Humanos y libertad expresión, la cinta por fin llega a Colombia. Cinematográficamente exquisita, la pieza es el resultado de más de seis años de trabajo e investigación (con constantes amenazas de muerte al equipo), la edición de más de 600 horas de material fílmico y un costo total de 400 mil euros. Con esta pieza, el periodista más contrapoder del país, Hollman Morris, hace lo que mejor sabe hacer: incomodar. Y en el camino, invitar a la reflexión, al debate, a la discusión.

domingo, 12 de junio de 2011

"Paisito": amor y fútbol en tiempos de la dictadura uruguaya



En este filme, la directora española Ana Díez, junto con el guionista uruguayo Ricardo Fernández, intentan viajar al Montevideo de 1973 con una historia de amor, y pretenden reflejar una época siniestra (la dictadura que generó 3 mil muertos entre 1973 y 1984) de la historia de Uruguay que no se conoce muy bien ni en Europa ni en América Latina.

"Paisito" (forma en que los uruguayos se refieren a su país), cuenta la historia del reencuentro en España, veinte años después del golpe militar, de Rosana y su amor de la infancia, el fútbolista venido a menos, Xavi.

Durante su encuentro, ambos recordardarán la época del nacimiento de las dictaduras en América Latina pero mientras una, Rosana, quiere averiguar que lo que pasó realmente en su país y reflexionar sobre su memoria, Xavi no le interesa saber nada del pasado y prefiere olvidar.


Según Ana Díez, en Uruguay aún están frescas las heridas de la dictadura y de la guerra entre izquierda y derecha, como también es muy difícil hablar del tema de los derechos humanos. “La transción fue muy pactada, a la española, y además, hay un pacto de no agresión entre los partidos políticos”, dijo. Y agregó que “tuvimos que ser muy estilizados a la hora de plantear la historia, y decir que era una historia de amor de los setenta, porque no se podía decir ‘en tiempos de dictadura'”.

“Paisito” nace de un guión de Ricardo Fernández, alumno de Díez en 1992 y que diez años después se puso en contacto con la directora para presentarle una historia que vivió en primera persona.

Asimismo, el filme no se centra sólo en los hechos históricos sino en las vivencias de “la gente que está en el medio y que no quiso estar nunca involucrada en el horror que se vivió después”, señaló Fernández.

La presencia del fútbol -así como un poema de Mario Benedetti- es un guiño a ese “Paisito” que es Uruguay, con el que Ana Díez ha querido recordar que “el fútbol es una religión” y también que “las dictaduras utilizan los espectáculos de masas”.

La española Ana Díez es autora de largometrajes como “Algunas chicas doblan las piernas cuando hablan” (2001) y de documentales como “Galíndez” o “La mafia en La Habana”.

Con información de Eurolatinpress

viernes, 27 de mayo de 2011

Riochiquito

Documental filmado por los franceses Jean Pierre Serget y Bruno Muel en las montañas de Colombia en 1965

Primera parte



Segunda parte

viernes, 25 de marzo de 2011

Operación Masacre


En 1956 un contra-golpe militar contra la autodenominada Revolución Libertadora fracasa, y en un terreno descampado de José León Suárez, provincia de Buenos Aires, Argentina, son asesinados varios civiles sumariamente sospechados de formar parte del alzamiento. Sin embargo siete personas logran sobrevir a la matanza y contar la historia.

Operación Masacre está basada en el libro homónimo escrito por Rodolfo Walsh. Fue dirigida por Jorge Cedrón y sus protagonistas fueron Norma Aleandro, Carlos Carella, Víctor Laplace, Ana María Picchio, Walter Vidarte y Julio Troxler. Se estrenó en 1973.