El afamado director, quien ha criticado a través de sus películas a los sectores financieros de Wall Street y a los medios de comunicación por estimular la violencia en la sociedad, advirtió que Argentina "nunca debe volver al pasado, ni a los gobiernos militares”.
Por Telesur
El director y documentalista estadounidense Oliver Stone afirmó en una entrevista publicada este sábado que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, es parte fundamental en la nueva Suramérica en la que priva la integración y el respeto a los derechos del pueblo.
En una entrevista publicada este sábado por el diario Tiempo Argentino, el director de Al Sur de las Frontera admitió haber quedado "muy impresionado con Néstor (Kirchner) y Cristina", y que tras su encuentro "me dí cuenta que hablaba con grandes líderes".
"Sé que hay divisiones en Argentina, pero Cristina tiene mi apoyo porque es parte fundacional de esta nueva Suramérica, de este espíritu nuevo que por suerte maneja los destinos de su región", afirmó el ganador de cuatro premios Oscar.
El afamado director, quien ha criticado a través de sus películas a los sectores financieros de Wall Street y a los medios de comunicación por estimular la violencia en la sociedad, advirtió que Argentina "nunca debe volver al pasado, ni a los gobiernos militares ni a los corruptos, ni al dominio de Estados Unidos (EE.UU.) de sus economías".
"No vuelvan a meter a EE.UU. a revisar sus cuentas bancarias. Deben mantenerse independientes", dijo el cineasta en apoyo a las políticas del Gobierno nacional que permitieron saldar la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y ahora espera que la justicia de EE.UU. falle a favor de la apelación contra los fondos buitre.
En la entrevista, Oliver Stone reafirmó sus críticas contra EE.UU. señalando que el problema es "demasiado poder y arrogancia", a la vez que definió a su país como "un imperio en expansión" y advirtió que "el peligro es que normalmente traen consigo la tiranía".
Por último, Stone, cuyo documental Al Sur de la Frontera (2009) cuestionó la imagen que los medios privados querían impartir de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, lamentó que Venezuela sea uno de los principales objetivos de los medios de comunicación y del Gobierno estadounidense.
sábado, 19 de octubre de 2013
jueves, 8 de agosto de 2013
Kusturica filmará un documental sobre "Pepe" Mujica
El filme del cineasta serbio se titulará "El presidente de la gente"
El reconocido director de cine y músico serbio Emir Kusturica realizará un documental cinematográfico sobre la vida del presidente uruguayo, José "Pepe" Mujica, exguerrillero tupamaro de 78 años.
El proyecto se titularía "El presidente de la gente" y tendrá un presupuesto de tres millones de dólares, según el Ministerio de Transporte y Obras Públicas de Uruguay, que encabezó las gestiones.
El acuerdo con el cineasta se cerró la semana pasada en Bélgica, donde Kusturica se reunió con asesores de Enrique Pintado (el ministro de Transporte y Obras Públicas), que conocían el interés del director por la figura de Mujica, aunque las gestiones comenzaron hace nueve meses por iniciativa del cineasta. Sin embargo, la película no recibirá apoyo económico del Estado uruguayo, sino que será financiada por particulares uruguayos, brasileños y argentinos.
El proyecto no contará con imágenes de ficción, sino que utilizará imágenes de archivo y diversas entrevistas entre el director y el presidente de Uruguay, que se producirán en diciembre próximo.
Se calcula que la fecha del estreno del documental sea en diciembre del 2014, momento en el que ya se conocerá el sucesor de Mujica al frente de la Presidencia uruguaya, ya que las elecciones presidenciales se realizarán un mes antes.
José "Pepe" Mujica, líder del gobernante Frente Amplio (izquierda), es conocido por su estilo de vida austero, lo que ha llevado a que algunos medios internacionales se refieran a él como el presidente "más pobre del mundo".
Mujica pasó varios años en prisión, la mayoría de ellos durante la dictadura (1973-1985). Vive actualmente en una humilde granja a las afueras de Montevideo junto a su esposa, la senadora Lucía Topolansky.
El gobernante dona cerca del 90% de su sueldo de 12.000 dólares mensuales (es decir, unos 9.300 dólares), a la construcción de viviendas sociales.
Emir Kusturica, de 58 años, ha dirigido, entre otros trabajos, a "Maradona por Kusturica" (2008), un documental sobre la estrella argentina de fútbol, y las películas "Prométeme" (2007), "Underground" (1995) y "En Tiempo de los Gitanos" (1989).
Por este último filme recibió el premio al mejor director del festival de cine de Cannes, cuatro años después de que otra de sus películas, "Papá está en viaje de negocios" (1985), se alzara con la Palma de Oro.
jueves, 11 de abril de 2013
La revolución no será transmitida
Documental íntegro (1:14:21)
La revolución no será trasmitida (Chávez: Inside the Coup, en el original inglés) es un documental del año 2003 acerca de los sucesos de abril de 2002 en Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez fue depuesto de su cargo en un lapso de 48 horas.
Un grupo de televisión irlandés —la Radio Telefís Éireann— se encontraba en el lugar (Palacio de Miraflores) cuando explotó el foco del conflicto con el despido de la plana mayor de PDVSA, se mantuvieron en los días de huelga general grabando a los partidarios y al gabinete de Chávez, y los sucesos del 11 de abril. Durante el rodaje del filme, quedaron plasmadas imágenes que corroboran la tesis de golpe de estado, dejando de lado las explicaciones que se referían a un vacío de poder. La conclusión del documental es que el golpe de estado fue planeado y llevado a cabo por un sector de la derecha venezolana y con acción externa por parte de Estados Unidos y los medios de comunicación de Venezuela.
De acuerdo con algunos críticos y miembros de la oposición venezolana, el documental omite (o falsifica) importantes eventos, como la (supuesta) renuncia de Chávez, anunciada por el general Lucas Rincón Romero
jueves, 7 de marzo de 2013
No, el fin de una dictadura
Por Juliana Botero
Semanario Voz
El cine está lleno de historias, desafortunadamente, casi todas, convenientes. Esta historia resulta inconveniente para el nuevo y absurdo propósito que muchos han querido trazarle al cine: aquello de que el cine sólo sirve para entretener.
Afortunadamente la película chilena No se desmarca de ese cine de superficialidades al que malamente nos han intentado acostumbrar y se enmarca en una afirmación que me resulta mucho más real: el cine como herramienta de transformación social, en este caso como valiosísimo aporte a la reconstrucción de la memoria histórica que buena falta nos hace en Latinoamérica.
Pablo Larrain es el joven director chileno que vuelve a sorprendernos, esta vez con esta fascinante película: No. El fin de una dictadura. Aprovechándose de formatos de grabación poco convencionales en estos tiempos como el U Matic -el primer formato de video casete que se puso a la venta en los años 60-, que da a las imágenes la textura de televisión que se veía en aquellos tiempos, logra meter al espectador en el ambiente de la época, logra emocionar al tiempo que logra la tensión dramática del devenir de los acontecimientos.
Este director no come cuento de nada, no “respeta” las normas de la luz, por eso vemos varias veces rayos de sol ocupando la pantalla, no exige mantener la cámara quieta en un trípode, no le teme a los planos largos, no le teme a los silencios entre personajes. Es una narración libre y honesta que cuenta un capitulo crucial del país austral. El pueblo tenía en sus manos la oportunidad de cambiar el curso de la historia y debían lograrlo. Debían acabar con la dictadura del golpista Pinochet, convencer a los incrédulos, despertar a la población de la falsa promesa de prosperidad que imponía a la fuerza el régimen miliar.
Y es ahí donde aparece René Saavedra, interpretado con la delicadeza y el encanto de Gael García Bernal, este actor mexicano a quien pareciera que ningún personaje le quedara grande ni pequeño pues se convierte en un chileno más; con acento perfectamente interiorizado, con una mirada profunda y reflexiva de quien llega de un mundo totalmente distinto, la publicidad, a aportar su talento a un proceso que nunca se había pensado en términos publicitarios.
Y es que la franja de 15 minutos en televisión, en la cual las partes exponían sus razones para votar sí o no a la permanencia de Pinochet en la presidencia, era crucial y se necesitaba de la creatividad y la frescura de quien conoce el negocio de vender y posesionar ideas.
Esta película fue estrenada en el prestigioso Festival de Cine de Cannes, ganando el premio “Art Cinema Award” y también fue presentada en Chile ante los estudiantes de la Confech a los que el director les expreso: “si pudiera dedicar esta película a alguien, sería a ustedes, al movimiento estudiantil”.
Como dato interesante de realización cabe resaltar que 14 personajes de la película son actores naturales, es decir, no profesionales interpretándose a sí mismos en ese momento preciso de la historia, acompañados por otra buena cantidad de actores profesionales y talentosos como Antonia Zegers, excelente actriz, esposa del director, a la cual ya habíamos podido ver en otras películas de Larrain y que en esta ocasión interpreta a Verónica Carvajal, una interesante y luchadora mujer chilena.
Difícilmente podremos ver en las pantallas de cine colombianas esta calidad de personajes contándonos y haciéndonos sentir la bella historia del No, basada en una obra de teatro inédita, “El plebiscito”, de Antonio Skármeta, y convertida en guion por Pedro Peirano.
Se escucha el rumor de que tal vez se estrene en junio, ahora sin haber ganado el Óscar a Mejor Película Extranjera al cual estuvo nominada (y que ganó la película austriaco-francesa-alemana Amour, otra recomendada) lo veo más difícil. Igualmente si deciden arriesgarse a programarla los señores dueños del monopolio de la distribución de Cine Colombia, sería muy raro que se mantuviera en cartelera por algo más de una semana. Al público en general estas historias sin carros a toda velocidad, sin chicas de fácil belleza, de complejo diálogo y de alto contenido político, lo aburren.
Pero la película es excelente. No pierdan la oportunidad de ver este retrato de la realidad chilena y de paso conocer y aprender de su historia. También espero sembrarles la duda sobre las anteriores películas de este director: Tony Manero y Pos-Mortem. Estoy segura de que se van a sorprender y a encantar con estas narraciones audiovisuales arriesgadas y profundamente humanas.
Publicado originalmente en www.semanariovoz.com
Semanario Voz
El cine está lleno de historias, desafortunadamente, casi todas, convenientes. Esta historia resulta inconveniente para el nuevo y absurdo propósito que muchos han querido trazarle al cine: aquello de que el cine sólo sirve para entretener.
Afortunadamente la película chilena No se desmarca de ese cine de superficialidades al que malamente nos han intentado acostumbrar y se enmarca en una afirmación que me resulta mucho más real: el cine como herramienta de transformación social, en este caso como valiosísimo aporte a la reconstrucción de la memoria histórica que buena falta nos hace en Latinoamérica.
Pablo Larrain es el joven director chileno que vuelve a sorprendernos, esta vez con esta fascinante película: No. El fin de una dictadura. Aprovechándose de formatos de grabación poco convencionales en estos tiempos como el U Matic -el primer formato de video casete que se puso a la venta en los años 60-, que da a las imágenes la textura de televisión que se veía en aquellos tiempos, logra meter al espectador en el ambiente de la época, logra emocionar al tiempo que logra la tensión dramática del devenir de los acontecimientos.
Este director no come cuento de nada, no “respeta” las normas de la luz, por eso vemos varias veces rayos de sol ocupando la pantalla, no exige mantener la cámara quieta en un trípode, no le teme a los planos largos, no le teme a los silencios entre personajes. Es una narración libre y honesta que cuenta un capitulo crucial del país austral. El pueblo tenía en sus manos la oportunidad de cambiar el curso de la historia y debían lograrlo. Debían acabar con la dictadura del golpista Pinochet, convencer a los incrédulos, despertar a la población de la falsa promesa de prosperidad que imponía a la fuerza el régimen miliar.
Y es ahí donde aparece René Saavedra, interpretado con la delicadeza y el encanto de Gael García Bernal, este actor mexicano a quien pareciera que ningún personaje le quedara grande ni pequeño pues se convierte en un chileno más; con acento perfectamente interiorizado, con una mirada profunda y reflexiva de quien llega de un mundo totalmente distinto, la publicidad, a aportar su talento a un proceso que nunca se había pensado en términos publicitarios.
Y es que la franja de 15 minutos en televisión, en la cual las partes exponían sus razones para votar sí o no a la permanencia de Pinochet en la presidencia, era crucial y se necesitaba de la creatividad y la frescura de quien conoce el negocio de vender y posesionar ideas.
Esta película fue estrenada en el prestigioso Festival de Cine de Cannes, ganando el premio “Art Cinema Award” y también fue presentada en Chile ante los estudiantes de la Confech a los que el director les expreso: “si pudiera dedicar esta película a alguien, sería a ustedes, al movimiento estudiantil”.
Como dato interesante de realización cabe resaltar que 14 personajes de la película son actores naturales, es decir, no profesionales interpretándose a sí mismos en ese momento preciso de la historia, acompañados por otra buena cantidad de actores profesionales y talentosos como Antonia Zegers, excelente actriz, esposa del director, a la cual ya habíamos podido ver en otras películas de Larrain y que en esta ocasión interpreta a Verónica Carvajal, una interesante y luchadora mujer chilena.
Difícilmente podremos ver en las pantallas de cine colombianas esta calidad de personajes contándonos y haciéndonos sentir la bella historia del No, basada en una obra de teatro inédita, “El plebiscito”, de Antonio Skármeta, y convertida en guion por Pedro Peirano.
Se escucha el rumor de que tal vez se estrene en junio, ahora sin haber ganado el Óscar a Mejor Película Extranjera al cual estuvo nominada (y que ganó la película austriaco-francesa-alemana Amour, otra recomendada) lo veo más difícil. Igualmente si deciden arriesgarse a programarla los señores dueños del monopolio de la distribución de Cine Colombia, sería muy raro que se mantuviera en cartelera por algo más de una semana. Al público en general estas historias sin carros a toda velocidad, sin chicas de fácil belleza, de complejo diálogo y de alto contenido político, lo aburren.
Pero la película es excelente. No pierdan la oportunidad de ver este retrato de la realidad chilena y de paso conocer y aprender de su historia. También espero sembrarles la duda sobre las anteriores películas de este director: Tony Manero y Pos-Mortem. Estoy segura de que se van a sorprender y a encantar con estas narraciones audiovisuales arriesgadas y profundamente humanas.
Publicado originalmente en www.semanariovoz.com
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


