domingo, 24 de julio de 2011

Bolívar: Un héroe olvidado por el séptimo arte

La actual administración incentiva el cine histórico, pero un filme sobre Bolívar luce inabordable. Diversos intentos por llevar a la pantalla la vida del Libertador son reseñados en el libro Acechos de la imaginación, de Rodolfo Izaguirre.

Por Alexis Correia
El Nacional (Venezuela)


Andy García, Johnny Depp, Antonio Banderas y el ambiguo Keanu Reeves fueron algunos de los nombres que se barajaron hace una década para interpretar al Padre de la Patria, cuando el productor venezolano Edgar Meinhardt anunció la realización de una superproducción con capital de Hollywood titulada Bolivar, the Liberator. El proyecto sobre la figura central del bicentenario de la independencia de Venezuela derivó en un fraude ventilado en tribunales. Simón Bolívar y el séptimo arte enhebran una larga tradición de coitus interruptus.

En su libro Acechos de la imaginación (Monte Ávila, 1993), el crítico Rodolfo Izaguirre compiló los intentos tragicómicos de llevar a la gran pantalla la épica bolivariana. En 1954, un productor llamado Richard Lublin anunció a Charlton Heston y Sophia Loren como los intérpretes del Libertador y Manuelita Sáenz en una película que jamás se concretó. En 1957, Lester Cowan asomó a Sir Laurence Olivier o Yul Brynner y Ava Gardner para los mismos roles, con Mario Moreno "Cantinflas" como una especie de escudero, confidente y relator de las hazañas del héroe.

En 1959, el italiano Dino de Laurentiis vino a inspeccionar la estatua ecuestre en la plaza Bolívar de Caracas y, en los años siguientes, deshojó a la prensa una margarita de protagonistas para un frustrado proyecto titulado Se llamaba Bolívar: Paul Newman, Marlon Brando, Mel Ferrer, Henry Fonda, Kirk Douglas y Frank Sinatra. En 1953, Gregory Peck y Jean Marais eran los favoritos del director francés Cecil Saint Laurent en otra película jamás filmada.

Izaguirre atribuye al "rígido y paralizante" culto a la figura de Bolívar, en gran medida, la imposibilidad de concretar grandes proyectos biográficos sobre el Libertador. A esto hay que agregar el relativo desinterés del músculo financiero de Hollywood en un prócer adscrito al tradicional "patio trasero" de Estados Unidos. Las películas que se concretaron pasaron sin pena ni gloria: la mexicana Simón Bolívar (1942), con el galán Julián Soler, es considerada por Izaguirre un producto extremadamente acartonado, mientras que la coproducción italiano-ibérico La epopeya de Bolívar (1969), con el austriaco Maximilian Schell como protagonista, evitó mostrar escenas de sexo y eludió cualquier alusión al imperialismo de España para no incomodar a los financistas de ese país.

Mucho más interesantes han sido las películas de bajo presupuesto que se han aproximado a Bolívar a través de enfoques indirectos y no siempre cómodos con su aureola casi divina: la alegoría sin diálogos Bolívar: sinfonía tropikal (1979), del director venezolano Diego Rísquez; la comedia colombiana Bolívar soy yo (2002), de Jorge Alí Triana; el cortometraje animado nacional Bolívar, ese soy yo (1994); y Manuela Sáenz (2000), del mismo Rísquez, con Mariano Álvarez y Beatriz Valdez como el prócer y su libertadora.

Los otros héroes

La actual administración política ha contribuido al financiamiento de un cine histórico vinculado, con frecuencia, al bicentenario de la independencia de Venezuela. Francisco de Miranda (2006), de nuevo de Rísquez, y la ambiciosa Miranda regresa (2007), de Luis Alberto Lamata, intentaron acercarse a un Precursor cuyo trágico desenlace está vinculado a uno de los episodios más oscuros de la biografía de Bolívar, lo que lo convierte casi en tabú en un país donde este último es divinizado. Esta semana se estrenó un interesante filme de Lamata sobre un antihéroe realista: Taita Boves. Anterior a este período, también merece mención Sucre (1995), de Alidha Ávila.

Indica el crítico Alfonso Molina en el texto El bicentenario de los héroes, publicado en su blog: "El cine venezolano debería desenmascarar las trampas del academicismo tradicional y reaccionario; sumergirse en las aguas de los procesos históricos más que de los héroes, algo difícil pues estos últimos son más atractivos. Las películas de Rísquez, Ávila y Lamata han abierto, al menos, un camino para conocernos mejor".

1 comentario:

Bruno Ribeiro dijo...

Hola, me gusto mucho de tu blog. Hago una sugestión: peliculas brasileñas que hablan del periodo de la dictadura militar (1964 - 1985). Aquí te dejo algunos ejemplos:

O Que é isso, companheiro?

http://www.youtube.com/watch?v=9iD9skE6l-o&feature=grec_index

Pra frente Brasil

http://www.youtube.com/watch?v=pQWkY6svvjw&feature=related

Zuzu Angel

http://www.youtube.com/watch?v=bwHI_gC36Mw&feature=related

O ano em que meus pais saíram de férias

http://www.youtube.com/watch?v=Ldca8-6dlAU&feature=related